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viernes, 1 de diciembre de 2017

¡Sorpresa! No todos los neutrinos atraviesan la Tierra

Los neutrinos son unas partículas más pequeñas que un átomo que suponen un componente fundamental del Universo y nos atraviesan por trillones cada segundo casi a la velocidad de la luz y sin que nos demos cuenta. La mayoría de los que llegan a nuestro planeta proceden del Sol o de la atmósfera, y solo unos pocos, los de mayor energía, se originan más lejos, incluso en los cúmulos de las galaxias. El equipo del experimento IceCube, un inmenso observatorio enterrado bajo el hielo de la Antártida, anunció en 2013 la primera detección de esos neutrinos de origen extraterrestre. El hallazgo fue considerado toda una hazaña, ya que se creía que estas partículas casi sin masa y que carecen de carga actuaban de una forma fantasmal, sin apenas interaccionar con la materia ni dejar rastro a su paso. Sin embargo, seguían siendo un misterio: ¿había algo que pudiera detenerlas?

La respuesta, obtenida ahora por el mismo detector del Polo Sur, es sí. Al menos, de vez en cuando. En un nuevo experimento, el IceCub ha demostrado que los neutrinos de muy alta energía pueden interactuar con la materia y «ser absorbidos por algo, en este caso, la Tierra» en vez de seguir transitando por el Cosmos como si tal cosa, explica Doug Cowen, profesor de astrofísica en la Universidad Estatal de Pensilvania (EE.UU.). Los resultados, publicados en la revista «Nature», se basan en un año de datos de aproximadamente 10.800 interacciones relacionadas con neutrinos. El IceCube está compuesto por 5.160 sensores del tamaño de un balón de baloncesto llamados módulos ópticos digitales, suspendidos de 86 cables de acero embebidos en un kilómetro cúbico de hielo. Los sensores no observan directamente los neutrinos, sino que registran unos diminutos fogonazos de luz azul, conocidos como radiación Cherenkov, que se producen cuando estas partículas chocan con el hielo. Al medir los patrones de luz, el IceCube puede estimar las energías de los neutrinos y su dirección.

La mayoría de los neutrinos seleccionados para este estudio fueron creados cuando rayos cósmicos de alta energía chocan contra los núcleos de nitrógeno u oxígeno en la atmósfera de la Tierra. Son más de un millón de veces más energéticos que los producidos por otras fuentes más familiares, como el Sol o los reactores nucleares. El análisis también incluyó una pequeña cantidad de neutrinos que se producen fuera de la atmósfera desde aceleradores cósmicos no identificados hasta la fecha, quizás agujeros negros supermasivos.  De esta forma, el equipo internacional de IceCube descubrió que menos de los neutrinos más energéticos que tenían que atravesar la Tierra desde el hemisferio norte, incluido el denso núcleo del planeta, llegaban hasta el Polo Sur. Es decir, al contrario de lo que se creía hasta ahora, algunos se quedaban por el camino, absorbidos por nuestro mundo.
Una nueva física

Según los autores del estudio, los resultados del experimento son completamente consistentes con el Modelo Estándar de Física de Partículas, la teoría reinante que durante el último medio siglo ha descrito todas las fuerzas físicas en el Universo excepto la gravedad. «Por supuesto, esperábamos que apareciera alguna nueva física, pero lamentablemente encontramos que el modelo estándar, como de costumbre, resiste la prueba», afirma Francis Halzen, profesor de de la Universidad de Wisconsin-Madison e investigador principal de IceCube.  Quizás haya una oportunidad más adelante. Los físicos esperan repetir el estudio de forma ampliada y observar rangos más altos de energías de los neutrinos en busca de pistas que quizás entonces sí les lleven más allá de la física conocida. Además, el estudio también es de interés para los geofísicos a los que les gustaría utilizar los neutrinos para obtener imágenes del interior de la Tierra a fin de explorar los límites de su núcleo.

Fuente:   ABC Ciencia

Asgardia, la "primera nación en el espacio", ya tiene su primer satélite orbitando


Se llama Asgardia y desde que este domingo colocara en el espacio su primer satélite gracias a un lanzamiento de la NASA se ha convertido en la (autodeclarada) "primera nación en el espacio". El satélite, más pequeño que un cartón de leche, que orbita en el espacio con el nombre Asgardia-1 tiene ya una población de unas 18.000 personas, a las que difícilmente se les puede llamar habitantes.

 El nanosatélite alberga en su interior los datos de sus ciudadanos, además de imágenes y una copia de su constitución, que se votó en junio. Unas 500.000 personas han pedido la ciudadanía asgardiana desde su lanzamiento en octubre de 2016, que se ha concedido a 200.000 de esos solicitantes.

 Asgardia es un nombre que procede de la mitolgía nórdica, y no es una república, sino un reino. Al menos así se denomina en su web: 'Asgardia, the space kingdom' y se describe en su constitución. ¿Quién sería su rey? Parece claro que su impulsor, el milmillonario y científico ruso de 53 años Igor Ashurbeyli que sueña con acabar creando toda una ciudad habitable en los cielos, orbitando a entre 160 y 320 kilómetros de altura. 

El pequeño satélite que estos días es noticia, es un paso adelante en su empeño. Entre sus siguientes objetivos se encuentran la formación del parlamento asgardiano esta primavera, lanzar el primer vuelo con seres humanos a bordo en unos ocho años y la aceptación como miembro de las Naciones Unidas, algo para lo que sería necesario el voto a favor de dos terceras partes de los miembros de la Asamblea General.


Fuente:   20Minutos

El misterio del Yeti, resuelto por el ADN: esto es en realidad

Fotos borrosas en las que una enorme figura antropomórfica parece caminar en la nieve o huir entre los árboles, huellas que no se atribuyen a ningún animal, restos de pelo... Todo ha servido para alimentar la leyenda del Yeti, una misteriosa criatura parecida a un gran simio que algunos creen habita las altas montañas de Asia y que ocupa un lugar destacado en la mitología del Nepal y el Tíbet.

Los avistamientos del Abominable hombre de las nieves, como también se conoce a esta criatura, o de sus huellas han sido relatados durante siglos. Las historias se han transmitido de generación en generación, probablemente deformadas o exageradas por el paso del tiempo. En 1951 el Yeti entró definitivamente en el imaginario colectivo cuando una expedición al Everest tomó una serie de fotografías que mostraban las huellas impresas sobre la nieve de un pie gigantesco. Pero no hay nada mejor que las evidencias científicas para quitarle la careta a un monstruo.

Un equipo internacional de investigadores ha analizado el ADN de restos de nueve supuestos especímenes del Yeti que se conservan en museos y colecciones privadas, incluidos huesos, dientes, piel, pelo e incluso heces recolectadas en el Himalaya y la meseta tibetana. Entre ellas, un trozo de piel de la mano o una garra, parte de una reliquia monástica, y un fragmento de fémur encontrado en una cueva en la meseta tibetana. Las muestras fueron proporcionadas por la productora británica Icon Films, que las presentó en un especial sobre los orígenes de la leyenda del Yeti, «Yeti o no», emitido en la cadena Animal Planet en 2016.  Y las muestras hablaron alto y claro: una resultó ser de un perro. Las otras ocho eran de osos negros asiáticos, osos pardos del Himalaya u osos pardos tibetanos. Ni rastro de hombres de las nieves ni de especies desconocidas para la Ciencia.

«Nuestros hallazgos sugieren fuertemente que los fundamentos biológicos de la leyenda del Yeti se pueden encontrar en los osos locales», afirma Charlotte Lindqvist, profesora de biología en la Universidad de Búfalo (Nueva Yor, EE.UU.) y en la Universidad Tecnológica de Nanyang en Singapur, quien cree que el estudio demuestra que la genética debería ser capaz de desentrañar otros misterios similares. No es la primera vez que el Yeti es examinado a la luz de la ciencia. Bryan Sykes, profesor de genética en la Universidad de Oxford, anunció hace varios años que había resuelto el enigma de la identidad del Yeti gracias al ADN. Según explicaba, unos restos atribuidos al monstruo coincidían con los de un oso polar encontrado en Noruega que vivió hace entre 40.000 y 120.000 años. ¿La conclusión? Que una especie desconocida descendiente de ese oso prehistóricovivía en el Himalaya.

Pero la hipótesis, casi tan fantástica como la leyenda, fue refutada poco después por dos investigadores. Eliécer E. Gutiérrez, biólogo evolutivo en el Instituto Smithsonian, y Ronald H. Pine, zoólogo del Instituto de Biodiversidad y el Museo de Historia Natural de la Universidad de Kansas, secuenciaron el ADN mitocondrial de las muestras y las atribuyeron a un oso ordinario del Himalaya.

viernes, 24 de noviembre de 2017

Detectan en el cerebro las diferencias que nos hacen humanos

El ser humano y el chimpancé comparten el 96 por ciento de sus genes. A pesar de ello, es bien evidente que el cerebro de los hombres y sus parientes más peludos no solo tienen distinto tamaño sino también diferentes capacidades. Una nueva investigación publicada en Science por científicos de la Universidad de Yale ha arrojado más luz a qué es en realidad lo que hace a los hombres distintos. Han descubierto que algunas regiones cerebrales tienen un patrón de actividad en los genes que es exclusivamente humano, y que este es capaz de cambiar no solo a las capacidades cognitivas sino también la propia evolución del cerebro.

«Nuestros cerebros son tres veces más grandes, tienen muchas más células y mucha mayor capacidad de procesamiento que el cerebro de un chimpancé o de un mono», ha dicho Andre M.M. Sousa, codirector del estudio. «Pero además de eso, hay pequeñas diferencias en cómo las células de ambas especies funcionan y se conectan entre sí». Esas pequeñas diferencias se deben en parte a que el organismo «lee» los genes de un modo distinto en unos y en otros.

Para observar este tipo de sutiles diferencias, los investigadores llevaron a cabo un análisis masivo del funcionamiento de los genes (o expresión génica) en los tejidos de 16 regiones cerebrales procedentes de humanos, chimpancés y macacos. En total, analizaron tejidos de seis personas, cinco chimpancés y cinco macacos. El resultado fue una colección de 247 muestras, sobre las que se elaboraron perfiles del funcionamiento de los genes.

Científicos ven viable enviar una sonda al encuentro con el objeto interestelar 'Oumuamua


Un grupo de científicos cree viable enviar una sonda al encuentro de 'Oumuamua, el primer objeto interestelar observado en el Sistema Solar, para estudiar directamente el material de otros sistemas. ¿Pueden estos objetos ser interceptados?

El desafío de alcanzar el objeto dentro de un marco de tiempo razonable es formidable debido a su alta velocidad excedente hiperbólica heliocéntrica de aproximadamente 26 kilómetros por segundo; mucho más rápido que cualquier vehículo lanzado por el ser humano. 

Bajo la denominación 'Proyecto Lira', estos expertos en física espacial presentan un análisis de alto nivel de posibles opciones a corto plazo para dicha misión. Lanzar una nave espacial en un marco de tiempo razonable de 5-10 años requiere una velocidad excesiva del sistema solar hiperbólico entre 33 y 76 kilómetros por segundo para duraciones de misión de entre 30 y 5 años.

 En su estudio, publicado en arXiv, el equipo explora las diferentes duraciones de la misión y sus requisitos de velocidad con respecto a la fecha de lanzamiento, suponiendo una transferencia de impulso directa a la trayectoria de interceptación. Se describen varias opciones de tecnología, que van desde una estrecha maniobra solar Oberth utilizando propulsión química y las opciones más avanzadas de velas solares y láser. 

Para maximizar el retorno, los científicos creen que desacelerar la nave al encontrarse con 'Oumuamua es muy deseable, teniendo en cuenta el mínimo retorno científico en el caso de un encuentro de hipervelocidad. Se concluye que, si bien alcanzar el objeto es un desafío, "parece que existen opciones viables basadas en tecnología actual y de corto plazo".

Fuente:   20minutos

Copernicus, el intento europeo de cambiar el mundo desde el espacio

A veces la tecnología va por delante de la sociedad y de la economía. Fue así como algunos inventos del espacio, creados para espiar a los enemigos o mandar naves a la Luna, después se convirtieron en aplicaciones cotidianas en tierra. Gracias a esto, hoy se puede usar el GPS en un pequeño y barato «smartphone», hacer operaciones bancarias en internet o hacer aterrizar aviones en medio de un temporal. 

El avance de tecnología espacial no se detiene. Cada vez más países y empresas acceden al espacio y lanzan satélites más potentes y baratos. En medio de esta vorágine, la Unión Europea trata de no quedarse atrás en la carrera de la innovación con dos grandes proyectos: Copernicus, un sistema de observación de la Tierra, y Galileo, un «GPS europeo» que supera con mucho a la precisión de sus competidores. Ambos recogen desde el espacio enormes cantidades de información que pueden ser usadas en aplicaciones que hasta hace poco eran impensables. Hoy, la agricultura de precisión, el diseño de ciudades más eficientes o el seguimiento en tiempo real de la polución no son tecnologías de ciencia ficción, sino servicios que Europa quiere proporcionar desde el espacio.

Por este motivo, la Unión Europea ha convertido a Copernicus en uno de los «buques insignia» de su política. Este es un complejo programa de observación terrestre que se caracteriza porque puede proporcionar datos muy precisos sobre el estado del globo. Está compuesto por una treintena de satélites, entre los que hay seis satélites Sentinel lanzados a propósito para esta tarea, y otras infraestructuras terrestres: unas diseñadas para procesar los datos y transformarlos en información y otras para captar más datos sobre el terreno, como son por ejemplo los sensores meteorológicos. El objetivo final de todo el sistema es cubrir el planeta de forma continua y ofrecer la información recopilada gratuitamente a todos aquellos que estén interesados, ya sean empresas u organismos públicos.

Rusia planea construir un cosmódromo en la órbita terrestre

La compañía S7, propietaria de la plataforma flotante de lanzamiento Morskói Start (Sea Launch, en inglés) y de activos de aviación, y la corporación estatal Roskosmos han acordado construir un cosmódromo en la órbita terrestre.

Se prevé que este complejo orbital multifuncional se utilice para el ensamblaje, abastecimiento y trabajos de mantenimiento de objetos espaciales en la órbita de la Tierra. Además, las dos entidades pretenden utilizar el cosmódromo orbital para lanzar aparatos a otras órbitas cercanas a la Tierra, y también para realizar vuelos a la Luna y Marte.Según una fuente familiarizada con la situación que cita el diario ruso Izvestiya, S7 y Roskosmos están decididas a cooperar en el desarrollo conjunto del proyecto del cosmódromo orbital. De momento, los representantes del grupo de empresas especializadas en transporte aéreo todavía se expresan con cautela sobre la realización de estos planes en el futuro.

Plataforma flotante

Además de la creación de un cosmódromo orbital, el acuerdo alcanzado incluye planes para reiniciar los lanzamientos desde el marítimo Morskói Start con el uso de cohetes Zenit.

La primera fase contempla la restauración de la producción de misiles para el Morskói Start. La siguiente comenzará después de la actualización de la plataforma, cuando podrá ser usada para lanzar el innovador cohete ruso Soyuz-5. Además, está previsto desarrollar una nueva nave de transporte de carga, que podrá ser lanzada desde el cosmódromo flotante.


jueves, 9 de noviembre de 2017

Una estación espacial china caerá en la Tierra a principios de 2018

La estación espacial Tiangong-1, el primer laboratorio orbital chino lanzado en septiembre de 2011, se estrellará contra la Tierra a finales de enero de 2018, según las previsiones de The Aerospace Corporation, una fundación sin fines de lucro de California (EE.UU.).

 Aunque la mayor parte de la plataforma de 8 toneladas y media se desintegrará en la atmósfera, algunas piezas del «Palacio de los Cielos» podrían sobrevivir al reingreso y caer a la superficie terrestre. Dónde es extremadamente difícil de precisar por el momento, pero por la inclinación de la nave, «podemos decir con confianza» que ocurrirá en algún lugar entre las latitudes 43º norte y 43º sur del planeta, según la corporación. Eso comprende una amplísima franja terrestre que por el sur alcanza Nueva Zelanda, Australia o Argentina y por el norte, la mayor parte de España. Estamos dentro por el momento, sí, pero también una gigantesca parte del mundo, océanos incluidos, con la que repartirnos el boleto de lotería.

The Aerospace Corporation advierte además de que la incertidumbre asociada a la predicción del lugar de reingreso de un objeto descontrolado que cae desde el espacio es «extremadamente grande» e impide una predicción de la ubicación exacta hasta poco antes de que se produzca la reentrada. Es más fácil saber cuándo que dónde caerá, precisan.Tiangong-1 fue diseñada para ser un laboratorio tripulado, aunque no está habitada (la última misión tripulada partió de Tiangong-1 en junio de 2013), así como un experimento para una futura estación más grande. Está compuesta por dos módulos y mide 10,5 metros de largo.

El siniestro pronóstico de Stephen Hawking sobre qué sucederá con la Tierra en 2600

El científico Steven Hawking vaticina que dentro de alrededor de 600 años la humanidad convertirá la Tierra en una bola de fuego, informa el periódico Mirror.

Este astrofísico británico considera que esa catastrofe sería consecuencia del creciente número de habitantes y el constante aumento de la demanda de recursos energéticos, según ha manifestado en la Cumbre Tencent WE que acogió Pekín (China) este 6 de noviembre. 

Como alternativa, Hawking insta a mirar al firmamento para evitar esta fatalidad y sugiere empezar con Alfa Centauro, el sistema estelar más cercano, que se encuentra a cerca de 4,37 años luz de la Tierra. 

Para acelerar este objetivo, este visionario ha invitado a financiar el proyecto Breakthrough Starshot. Esa iniciativa podría lograr que una pequeña sonda viaje a Marte "en menos de una hora", alcance Plutón "en días" y llegue a Alfa Centauro "en poco más de 20 años".

Hoy en día, la nave espacial más veloz cubriría el trayecto hasta ese sistema estelar en cerca de 30.000 años.


Fuente:   Periodista Digital

Por qué la 'cámara oculta' en la Pirámide de Guiza no es ningún descubrimiento

Funcionarios del Ministerio de Antigüedades de Egipto afirman que el "enorme vacío" hallado dentro de la Gran Pirámide de Guiza la semana pasada no es un "nuevo descubrimiento", informa la revista 'Newsweek'.

En un estudio publicado en la revista 'Nature' la semana pasada, científicos que colaboran con el proyecto ScanPyramids anunciaron que, mediante el uso de rayos cósmicos, se había detectado un enorme espacio hueco dentro de la Pirámide de Guiza. El lugar, cuyas proporciones se estimaron en 30 metros de largo y 8 metros de alto, es similar a la gran galería de la pirámide y se ubica en paralelo por encima de ella. La noticia del descubrimiento se tradujo en titulares de prensa por todo el mundo, tras lo cual muchos especialistas empezaron a especular que podría tratarse de otra cámara o de una galería, un conducto de ventilación o un fallo arquitectónico que fue sellado.

Investigar más, hablar después

El anuncio fue criticado por expertos del Ministerio de Antigüedades, quienes sostienen que los autores se equivocaron al calificar sus hallazgos como un "nuevo descubrimiento". Zahi Hawass, quien supervisa el proyecto ScanPyramids en nombre de aquel organismo gubernamental, dice que los egiptólogos y eruditos han sabido desde hace años de la existencia de espacios "vacíos" dentro de la Gran Pirámide.

"El ministerio considera que el equipo ScanPyramid no debería apresurarse a publicar sus hallazgos en los medios en esa etapa de su investigación, porque requiere mayores estudios y es demasiado pronto para decir que hubo un nuevo descubrimiento", dice el comité en un comunicado.

"El Ministerio de Antigüedades está a la espera de respuestas científicas sobre los hallazgos de egiptólogos y especialistas en este campo, en particular del comité científico internacional, así como de la organización de un foro científico para presentar, revisar y discutir los hallazgos del proyecto", se precisa en la declaración.

Fuente:   Actualidad RT
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