viernes, 25 de junio de 2010

Descubren cómo crear nanoobjetos a partir de nuevas estructuras moleculares

El grupo de investigación 'Cristales Líquidos y Polímeros', reconocido de excelencia por el Departamento de Ciencia, Tecnología y Universidad del Gobierno de Aragón, ha descubierto una nueva línea científica en el estudio de polímeros, como se denominan las macromoléculas compuestas por la unión de multitud de moléculas orgánicas o sintéticas, como consecuencia de una deriva de su línea tradicional de trabajo.

Según informó el Gobierno de Aragón, el concepto de serendipia hace referencia a un descubrimiento fortuito, no planeado incialmente, que lleva a un científico a encontrarse ante un hallazgo relevante, un hecho muy frecuente en el mundo de la ciencia.

Los investigadores Luis Oriol y Carlos Sánchez apuntaron a este hecho como motivo de que su grupo, que ha sido dirigido por José Luis Serrano y Rafael Alcalá, diera con las posibilidades que tiene una nueva arquitectura polimérica. Este hallazgo ha sido publicado en marzo en la revista científica 'Journal of the American Chemical Society'.

El origen está en la tesis doctoral de un joven investigador del grupo, Jesús del Barrio, inicialmente centrado en el estudio de nuevos materiales fotodireccionales para aplicaciones ópticas, y que derivó al estudio de la formación de nanoobjetos con estos mismos materiales en fase acuosa, según explicaron Oriol y Sánchez, supervisores de su tesis.

Este hecho dio lugar a descubrir estructuras nanoscópicas formadas a partir de una arquitectura de copolímero bloque que combina una estructura polimérica lineal y otra dendrítica o ramificada, que tiene grupos fotosensibles.

"Lo fascinante fue comprobar cómo todas las moléculas de copolímero bloque se autoorganizaban en medio acuoso, dando lugar a nanoobjetos con estructuras muy interesantes. Podían dar lugar a diversas formas como nanohilos, micelas en forma de hoja, micelas tubulares o vesículas que se pueden abrir de manera controlada con luz. Con sólo un cambio en la generación del dendrimero se pueden recorrer todas estas formas", aseguró el científico titular del CSIC en el Instituto de Ciencia de Materiales de Aragón (ICMA), Carlos Sánchez.

COLABORACIÓN

Este tipo de hallazgos en temas fronterizos de investigación en materiales y nanociencia respalda el grado de colaboración entre el ICMA y el Instituto de Investigación de Nanociencia de Aragón (INA).

Son múltiples las aplicaciones en campos como el de la biomedicina o la química de materiales, porque este tipo de polímeros es fácil "que se autoensamblen y generen estas estructuras tan diversas y, por ello, las posibilidades son múltiples, se pueden incluir otras funcionalidades", apuntaron estos dos científicos.

Así, este tipo de nanoobjetos podrían actuar como nanorreactores, o se podrían emplear como sistemas de liberación controlada de fármacos. Mediante una química adecuada podría inducirse la liberación a través de la aplicación de campos magnéticos, por cambios del pH del medio. "Cualquier estímulo es lo que podría provocar la liberación", afirmaron.

El Programa CAI Europa financió la estancia científica de Jesús del Barrio en el Instituto Curie en Paris, donde realizó parte de este trabajo, que ha hecho que este grupo de investigación de reconocido prestigio internacional se encuentre ante nuevos retos en la investigación sobre copolímeros bloque.

"Ya hay científicos de otros países que han contactado con nosotros, interesados en trabajar conjuntamente", precisó el profesor de la Universidad de Zaragoza, Luis Oriol. Así, esta investigación agrupará expertos de diversos campos: química macromolecular, nanomateriales, y aplicaciones de estos entre las que pueden encontrarse el uso de estos nanoobjetos como nanorreactores o sistemas para suministro controlado de fármacos.

El grupo de investigación 'Cristales Líquidos y Polímeros', dirigido en la actualidad por Rafael Alcalá, abarca un total de cuatro líneas científicas: Química supramolecular, Dendrímeros, Aplicaciones biomédicas y Polímeros funcionales.

Luis Oriol y Carlos Sánchez trabajan, principalmente, en esta última línea que agrupa siete científicos permanentes y seis becarios de investigación que desarrollan y estudian materiales para aplicaciones ópticas y aplicaciones biomédicas en el ámbito de la ingeniería de tejidos.
 
Fuente:
Europa Press

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