viernes, 2 de julio de 2010

Hallan un arma de caza que pasó 10.000 años sepultada bajo la nieve

Para el ojo inexperto, el reciente descubrimiento del investigador de la Universidad de Colorado en Boulder Craig Lee de un arma de caza de madera de 10.000 años de antigüedad podría ser como una pequeña rama que se desprendió de un árbol en una tormenta de viento.

Nada podría estar más lejos de la verdad, de acuerdo con Lee, que encontró el dardo atlatl (impulsor), un arma de caza parecido a una lanza, gracias al derretimiento de un parche de hielo en las cumbres de las Montañas Rocosas, cerca del Parque Nacional de Yellowstone.

Lee, un especialista en el emergente campo de la arqueología en el hielo, dijo que el dardo permaneció congelado en el parche de hielo durante 10 milenios y que el cambio climático ha aumentado la temperatura global y el derretimiento acelerado de los campos de hielo permanente ha dejado a la vista materiales orgánicos hasta ahora sepultados.

"No nos dimos cuenta hasta la pasada década de que había una posibilidad de encontrar materiales arqueológicos en asociación con la fusión de la nieve y el hielo permanente en muchas áreas del mundo ", dijo Lee. "No estamos hablando de enormes glaciares , estamos hablando de los más pequeños y estables cinéticamente bancos de nieve".

A medida que los glaciares y campos de hielo continúan derritiéndose a un ritmo sin precedentes, aparecen artefactos cada vez mayores y más importantes -así como material de plantas, animales muertos y heces antiguas- que están siendo liberados por los tempanos que les han atrapado por miles de años, dijo.

Durante la última década, Lee ha trabajado con otros investigadores para desarrollar un sistema de información geográfica para identificar los glaciares y campos de hielo en Alaska y en otras partes donde se puedan haber conservado restos de interés. han obtenido datos biológicos y físicos para encontrar campos de hielo que pueden haber sido utilizados por los cazadores prehistóricos de para matar a los animales que buscaban refugio del calor o enjambres de insectos en los meses de verano.

"En estos casos, lo que estamos encontrando como arqueólogos es algo que se perdió", dijo Lee . -Tal vez te perdiste un disparo y el arma desapareció en el banco de nieve Es como encontrar las llaves cuando las dejas caer en la nieve. No las vas a encontrar hasta la primavera"

El dardo que Lee encontró era de un árbol de abedul y aún tiene marcas personales en él del antiguo cazador. De casi un metro de longitud, tenía una punta de proyectil en un extremo, y una taza o un hoyuelo en el otro extremo que se conectaba a un gancho en el atlatl o impulsor. El cazador utilizaba la atlatl para lograr una mayor velocidad.
 
Fuente:
Europa Press

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