miércoles, 7 de julio de 2010

Rosetta y el Cometa

Su viaje parece sacado de un relato de ciencia ficción. La sonda Rosetta, una caja de aluminio del tamaño de un frigorífico industrial, partió en marzo de 2004 de la base de Kourou, en la Guayana francesa, con el objetivo de depositar un pequeño laboratorio en la superficie del cometa Churyumov-Gerasimenko, a 675 millones de kilómetros de la Tierra. Hasta que llegue a su destino aún deben pasar cuatro años. Mientras tanto, el recorrido de esta «caperucita espacial» de la Agencia Espacial Europa (ESA) no está exento de arriesgados encuentros. Se ha acercado a Marte, se ha aproximado a la Tierra varias veces para tomar impulso, se ha cruzado con el asteroide Steins y este sábado se encontrará cara a cara con otro asteroide mucho más grande. La nueva aparición se llama Lutetia.


La Rosetta, una de las mayores apuestas en la historia de la exploración espacial y en la que se han invertido 1.000 millones de euros, recibe su nombre de la piedra inscrita que permitió a Champollion descifrar los jeroglíficos de los antiguos egipcios. Su nombre responde a su objetivo: conocer los secretos de los cometas, cuyos orígenes se remontan a los albores del Sistema Solar, hace unos 4,5 miles de millones de años, antes aún de que existieran los planetas.

Ahora, la cápsula atraviesa el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter a una velocidad increíble de 47.800 kilómetros por hora. Este sábado se acercará a una roca con forma de patata, el asteroide Lutetia. Es el segundo asteroide estudiado durante el trayecto de la sonda no tripulada pero, con toda seguridad, será la mejor oportunidad para que la sonda saque su arsenal de instrumentos científicos y obtenga una buena cantidad de datos sobre este cuerpo celeste durante dos horas. Lutetia mide unos 134 kilómetros de diámetro. Es muy masivo y la sonda pasará muy cerca -por seguridad, no a menos de 3.200 kilómetros-, lo que implica que habrá una pequeña perturbación de su trayectoria. «Será muy pequeña, pero lo suficiente para que podamos medir la masa del asteroide y conocer su densidad», explica Gerhard Schwehm, responsable de la misión Rosetta.

Puede salvar la Tierra

Un conocimiento como este no es nada vanal. Según el científico, saber algo así puede salvarnos la vida. Conocer la densidad de un asteroide es un dato importante para saber cómo actuar si algún día uno de ellos decide impactar contra la Tierra, para determinar si es mejor tratar de desviar la roca o, en cambio, hacerla explotar.

Los asteroides resultan muy intrigantes para los científicos, ya que son muy diferentes entre sí. Algunos miden unos cientos de metros, mientras que otros son gigantes de más de cien. La mayoría de las mediciones sugiere que Lutetia es un asteroide tipo C, lo que significa que contiene compuestos primitivos de carbono. Sin embargo, otros indican que podría ser de tipo M, formados por metales y mucho más raros. Rosetta puede decirnos mucho sobre esto.

A partir del próximo mes de julio, Rosetta entrará en un estado de hibernación profunda para ahorrar energía. Si todo va bien, se despertará en enero de 2014. Entonces, entrará en órbita del cometa Churyumov-Gerasimenko, una bola irregular de hielo y polvo de 4 kilómetros de diámetro-, al que se enganchará con un pequeño arpón. Sobre su superficie dejará su módulo Philae para estudiar los orígenes del Sistema Solar.

Fuente:

No hay comentarios:

Publicar un comentario

.