sábado, 7 de agosto de 2010

¿La línea de la cordura es cada vez más delgada?

El mundo de la psiquiatría está en armas. La publicación del nuevo borrador del manual de diagnóstico mental de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría ha generado una especie de batalla abierta en un gremio del que uno esperaría respuestas medidas y calmadas.
El llamado Diagnostic and Statical Manual of Mental Health, es considerado como la biblia del diagnóstico e investigación psiquiátrica en todo el mundo.
Ahora su quinta versión, el DSM-5, recoge los numerosos desórdenes y desviaciones psicólogicas que se han registrados en los últimos años.


Pero para muchos psiquiatras ha expandido tanto las categorías y las ha convertido en una goma de chicle tan ancha, que temen que hayan desdibujado para siempre las fronteras entre el enfermo mental y el cada vez más reducido espacio de aquellos considerados normales.
Ahora una revista científica, the Journal of Mental Heath, publica una edición especial dedicada a este tema en el que plantea abiertamente si después de la puesta en marcha de los nuevos parámetros alguien podrá ser considerado normal.

Condiciones como ansiedad depresiva mixta, desorden de regulación del temperamento, comida compulsiva, desorden neurocognitivo menor, comportamientos adictivos podrían ser nombres sofisticados para comportamientos que aún siendo ilógicos son completamente normales. O si no normales, si que, al menos, generalizados.

Insuficiente investigación
Según se argumenta en la revista el problema podría derivarse de que no se ha investigado lo suficiente como para considerar estos desórdenes como algo anormal.
"Los críticos del DSM están preocupados por la clasificación de condiciones novedosas como desórdenes psicólogicos. En la nueva edición, las pataletas de un niño y el dolor derivado de la pérdida de un ser querido podrían ser definidas como problemas de salud mental", escribe Jerome Wakefield del Departamento de Psiquiatría de Nueva York en la edición de Mental Health.
Por ejemplo el desorden de comida compulsiva, se basa en el criterio de alguien que se da atracones de comida una vez a la semana durante al menos un período de tres meses.
Para muchos, esto establece unos umbrales demasiado bajos. Al fin y al cabo la gran mayoría puede sentirse culpable de tener una relación tóxica con la comida al menos una vez a la semana.
Aunque como explica a BBC Mundo el Profesor Jerónimo Saiz, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría,"Habrá seguramente más condiciones, no sólo esto sino que el trastorno repercuta significativamente sobre el equilibrio del individuo, que haya interferencia sobre su vida normal, sobre su salud física, su peso. Lo que sí puede ser más arbitrario es fijar límites en tiempo".

Anterior edición
El problema de este manual, por el que se guía prácticamente el diagnóstico de la enfermedad mundial, es que cada uno de los cambios que se producen en sus ediciones tiene un impacto global, muchas veces querido y otras totalmente intencionados.
Uno de los máximos detractores del nuevo manual es la persona que estuvo a cargo de la edición anterior, el DSM-4, publicada hace 16 años.
 
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