martes, 3 de agosto de 2010

Lyngbya robusta amenaza el Lago Atitlán

La Universidad del Valle de Guatemala (UVG) alertó sobre la reaparición de una bacteria que prolifera en las aguas del lago de Atitlán, ubicado al oeste de la capital, aunque el Gobierno aseguró que por el momento no tienen "pruebas científicas" que lo demuestren.
La cianobacteria, que ya había sido detectada en octubre pasado por científicos estadounidenses, es un organismo parecido a un alga que crece de forma desproporcionada debido al incremento de los niveles de nitrógeno y fósforo que contienen los desechos domésticos e industriales que van a parar a las aguas del Atitlán.
A raíz de la aparición de la denominada cianobacteria, la UVG creó el Centro de Estudios Atitlán con el fin de realizar estudios periódicos sobre los factores físicos, químicos y biológicos del lago, situado en el departamento de Sololá. 
Dicho centro, dirigido por Margaret Dix, hizo un estudio el pasado 23 de julio, en el cual detectó de nuevo la presencia de esa bacteria conocida con el nombre científico de Lyngbya robusta en la superficie del lago.
"La cianobacteria está claramente visible como filamentos en la superficie y es abundante en los primeros 20 metros de profundidad", asegura el estudio.
Según declaraciones Dix, citadas en el estudio, se examinaron de forma microscópica las muestras que tomaron desde 10 metros de profundidad para detectar la bacteria.
Las mayores concentraciones fueron observadas en el centro del lago, en las poblaciones de Santiago Atitlán, Panajachel y San Pedro La Laguna, dijo.
Sin embargo, el vicepresidente de Guatemala, Rafael Espada, aseguró a periodistas que no tienen "pruebas científicas" que demuestren el resurgimiento de la cianobacteria.
Espada anunció que van a tomar muestras en las aguas de lago que enviarán a Estados Unidos para que se compruebe o no el surgimiento de esa bacteria en Atitlán, considerado como uno de los principales destinos turísticos de Guatemala.
El vicepresidente comentó que la tormenta tropical Agatha que afectó a Guatemala a finales de mayo pasado, contaminó las aguas del lago, pero aclaró que todavía no hay que despertar una alarma sobre el posible resurgimiento de la cianobacteria.
El año pasado el gobierno puso en marcha un programa que contempla la prohibición del uso de productos inorgánicos cuyos desechos vayan a parar al lago y se emprendió una campaña de forestación.
También se clausuraron basureros clandestinos y se fortaleció la supervisión ambiental.
El lago de Atitlán está ubicado en el centro del departamento de Sololá, a unos 160 kilómetros al oeste de la capital guatemalteca, y es circundado por 12 poblaciones habitadas por unos 100 mil indígenas que dependen directamente de sus aguas.

Fuente:
El Universal MX

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