domingo, 22 de agosto de 2010

Un sueño hecho realidad

Soy de Hellin, provincia de Albacete pero la mayor parte de mi vida ha transcurrido en Figureras. Yo vivía con mi hermano mayor Toni. El era un chico muy emprendedor y una maravilla de hermano.

Un día se levanto muy alegre aunque eso era algo muy normal en él. La mayor parte del tiempo lo pasábamos juntos. Yo tan solo tenía 16 años. A media tarde marchamos a La Junquera a llevar ha su mujer al trabajo. Sobre las 7 de la tarde llegamos a casa. Él decía que tenía un fuerte dolor de cabeza. Se quedo dormido mirando la televisión, a mi lado. A las 2 de la mañana lo desperté por que teníamos que subir de nuevo a La Junquera a recoger a su mujer. Se despertó muy alterado se vistió y me dijo que yo me quedara en casa, Que tenia un mal presentimiento. Que había soñado que el estaba tirado en un campo, lleno de sangre y que yo estaba a su lado muerto. Se marchó solo en busca de su mujer.
Yo, al quedarme solo, me quede medio adormilado en el comedor. Cuando de pronto lo escuche llamarme. Recorrí la casa buscando. Yo no tenía la noción del tiempo que había pasado desde que se marcho, hasta que mire el reloj. Tan solo habían pasado 20 minutos desde que él salio de casa. Cuando volvía de vuelta a la sala lo volví ha escuchar. “ÁNGEL ¡SÁCAME DE AQUÍ! ¡TENGO FRÍO! Me quede de piedra. Escuchaba a mi hermano decir esas palabras como si estuviera a mi lado.
Asustado, llame al trabajo de mi cuñada y ella misma me dijo que mi hermano no había llegado ha buscarla. En ese momento realmente me asusté. Sabía que mi hermano se ponía de Figuras a La Junquera en 20 minutos y le conté a mi cuñada el sueño de mi hermano. Ella volvió ha casa en taxi y salimos a buscarlo.
Ella buscaba de bar en bar, pensando que se había ido de fiesta y yo insistía en buscarlo en el camino, en alguna cuneta. Nos marchamos a casa por si había vuelto.
Eran las 7 de la mañana y no teníamos noticias de él. Salimos para La Junquera cuando, 3 kilómetros antes del pueblo, vimos una patrulla de la guardia civil. Paramos y allí estaba su coche, en aquella cuneta. Salio despedido del coche 10 metros, cortándose la yugular y según los médicos murió en el acto.
Yo se que no fue así. Él me llamo en su agonía. Él presintió su propia muerte, pero también la mía. Aunque de alguna manera esa mañana también murió algo dentro de mi. Toni me salvó la vida. Pero vivirla recordando el cuerpo de mi hermano tirado, tantas horas, a la orilla de ese río, no ha sido nada fácil. Nunca podré borrar esa imagen de mi mente. Ni tan siquiera consigo pasar por ese lugar en el que también debía de haber muerto yo. Tal vez dio su vida por mí. Esta duda marcó mi vida para siempre y si lo cuento es por que necesito compartir con alguien este peso y esta carga tan grande. Y me sigo preguntando ¿POR QUÉ ÉL Y NO YO? ¿POR QUÉ?

ÁNGEL .A.V
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