lunes, 30 de agosto de 2010

Visita al Cementerio de Montjuic

Llegué al cementerio y nada mas salir del coche me puse hacer fotos a las esculturas. La verdad, impresiona bastante ese camposanto. Además de que es inmenso. Conforme iba haciendo fotos notaba una sensación de paz y tranquilidad, pero a la vez respeto por los difuntos que hay enterrados allá. Conforme iba caminando, a veces notaba alguna presencia detrás y a la vez, como si me miraran y vigilaran las estatuas. Da esa sensación.

Me detuve en una escultura muy curiosa y le hice la foto. Me la quede mirando durante varios segundos. Era la representación del “ángel caído” y note una sensación muy extraña dentro de mi. De pronto me senté en una escalera, en el bordillo y empecé a llorar. No se el porque, pero me sentí desahogada y me palpitaba un poco el corazón. Me levanté y seguí haciendo más fotos.

La verdad, os aconsejo que valláis a visitar el camposanto porque impacta bastante y, a mi entender, tiene vida. Las esculturas te miran y no dejan de vigilarte. Acabe las fotos y me fui para casa y al marcharme esa sensación tan rara que sentía se me fue.

El cementerio de Montjuic fue inaugurado en 1883 ante la necesidad de crear un nuevo camposanto debido al creciente aumento demográfico de la ciudad. La localización del mismo en la montaña que le ha dado nombre se debe al tabú y cierto rechazo a ubicar un enclave así cerca de una ciudad populosa.

Leandro Albaeda fue el arquitecto encargado de tal empresa, que basó su diseño en otros grandes cementerios monumentales europeos. Pero a lo largo de su historia ha sufrido diversas modificaciones, que no han conseguido borrar del todo el diseño original de Albaeda, peo que han hecho creer de manera exponencial el territorio que abarcaba. De ahí que se trate de un cementerio inmenso y con una gran riqueza monumental.

En el se encuentra el último reposo de las personalidades más influyentes de la Barcelona del siglo XIX, quienes enriquecieron su arquitectura construyendo tumbas y mausoleos realmente hermosos.

El emplazamiento más significativo es el Fossar de la Pedrera, una tumba común donde los franquistas enterraron a más de 4.000 republicanos y catalanistas a los que ejecutaban sin piedad. Aquí se halla, desde el 1985, los restos del presidente Lluís Companys, fusilado también.

Actualmente ocupa una extensión de 567.934 metros cuadrados, custodiando en su interior un total de 152.474 sepulturas.

En sus instalaciones se pueden encontrar espacios como el Jardi del Repós, donde se permite de forma gratuita esparcir las cenizas de los difuntos.

Una idea similar y al tiempo ecológica llevó a la construcción de otra zona llamada Jardi deis Aromes, donde los familiares puede depositar las cenizas de sus difuntos en urnas biodegradables, que serán debidamente enterradas para que de ellas germine una planta aromática.

Podéis ver el resto del reportaje fotografico en mi blog haciendo click aquí.

Fuente histórica: En memoria.com
Texto y Fotos: Minerva Casales
Corresponsal de Clave7 en Barcelona 

AVISO IMPORTANTE: Las fotografias aquí  y en los enlaces ralacionados expuestas fueron tomadas bajo permiso de la autoridad competente, Cementiris de Barcelona, concedido expresamente a Clave7. Por tanto queda totalmente prohibido el uso de las mismas sin nuestra autorización.

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