sábado, 11 de septiembre de 2010

Pedro Álvarez: ´Los humanos somos como pulgas en el Universo´

Estudió Física en la Universidad de Zaragoza cuando aún la de La Laguna no impartía esta formación científica. Doctorado posteriormente en Astrofísica en el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), este tinerfeño, de padres palmeros, lleva un año dirigiendo uno de los proyectos científicos más ambiciosos de Europa, después de llevar años al frente de los equipos técnicos del IAC. El Gran Telescopio Canarias, más conocido por las siglas de GTC e instalado en el Roque de Los Muchachos, en La Palma, cumplió recientemente su primer aniversario de funcionamiento con buena velocidad de crucero. Pedro Álvarez asegura que con su actual responsabilidad ha vuelto a la isla de La Palma, "al terruño" de sus progenitores.

-Buena parte del tiempo de trabajo de este primer año de vida del GTC se ha dedicado a la realización de ajustes técnicos...

-Sí, se ha llegado a emplear el 50% del tiempo en esos ajustes, pero el telescopio se ha comportado muy bien con el paso de los meses y esta fracción de tiempo se ha ido reduciendo, aunque siempre habrá que dedicar horas a eso, porque el telescopio nunca va a estar perfectamente ajustado; siempre vamos a querer sacarle más. La actividad en él es febril durante el día, con unas 20 personas, entre técnicos, ingenieros, etc, colgados de las zonas más inverosímiles y manejando el software, programando, corrigiendo defectos... esa es la actividad todos los días del año. Y luego, por las noches, la cosa es más tranquila, cuando normalmente sólo hay dos personas llevando un programa de observación.

-¿Qué tipo de trabajos se han realizado en este tiempo?

-Pues hemos hecho del orden de 60 ó 70 programas de observación, si no son más, de los cuales han visto la luz 12 en forma de publicaciones científicas. Pero hay otros tantos en cartera. A los investigadores les lleva su tiempo publicar, porque tienen que procesar sus datos, contrastarlos con la teoría, montar teorías, escribir un paper (artículo) que, para que vaya a una revista de renombre, tiene que pasar por todo un conjunto de referees (grupos de expertos), de verificación y discusión científica para confirmar que esa información es importante. Lo que ahora anunciamos sobre el descubrimiento de potasio en unos planetas o que hemos desarrollado un nuevo método de observación de planetas son datos recogidos el año pasado, no de éste, que se encuentra aún en la mesa de los editores de las revistas, en manos de los referees o del investigador, que está recopilando más datos y preparando la publicación.

-¿Qué se está "cocinando" ahora en el Gran Telescopio?

-Eso no lo puedo decir, porque es propiedad del investigador que lo está haciendo y nosotros tenemos que mantener confidencialidad con la información que nos han pasado para hacerle observaciones. Una vez se haga público, ya podremos hablar, pero insisto en que no puedo adelantarme a las 50 ó 60 investigaciones que están en el horno.

-Pero, ¿por dónde pueden ir los tiros?

-Pues por los objetivos a los que el telescopio se dedica desde que se creó: a la observación de galaxias lejanas, a tratar de entender mejor la formación de éstas o cómo ha pasado el Universo del big-band inicial a la formación de las primeras estrellas y posteriores galaxias y cómo éstas han llegado a ser como las vemos ahora.

-¿A qué distancia máxima se ha llegado a observar desde el GTC?

-Pues prácticamente hasta el origen del Universo, a unos 12.000 ó 14.000 millones de años luz. Eso es mucho, pero depende de la luz que se observe. En una noche clara, en los altos de Tenerife o La Palma, se pueden ver las luces de Gran Canaria, pero no vemos la luz que tiene encendida un señor en su casa mientras lee el periódico en su sillón. Se ven los focos de los coches o las luces de las principales calles y avenidas. Se verá en función del brillo; si hubiesen luces muchísimo más brillantes podríamos verlas más lejos. Nosotros ahora estamos viendo muy lejos objetos muy brillantes. Si queremos ver cosas menos brillantes, tendríamos que tener un telescopio más grande. Por seguir con el símil: estamos siendo capaces de ver no ya las luces de las avenidas, sino las de las casas. No podríamos ver más lejos de 14.000 millones de años luz, porque más allá no había nada. Los humanos somos tan pequeños, tan pulguitas en este Universo, pero a la vez tan grandes por ser capaces de entenderlo... Poco a poco vamos viendo cosas más pequeñas y ya no sólo queremos ver galaxias, sino estrellas en los orígenes del Universo.

-En breve está prevista la colocación del segundo instrumento del GTC, el Canaricam. ¿En qué consiste?

-Bueno, nosotros empezamos con un instrumento, Osiris, que analiza la misma luz que ve el ojo procedente de las estrellas, de las galaxias y del Universo, aunque detecta cosas más débiles. Sin embargo, con Canaricam, que es otra cámara, veremos luces a las que el ojo no es sensible. Nos permite ver lo que nosotros llamamos espectros. Un ejemplo: los mosquitos nos ven por la noche, saben dónde estamos, dónde está la vena y vienen a picarnos. Ellos ven el calor nuestro. Nosotros somos brillantes para un mosquito, somos como luces encendidas y las venas, por donde pasa la sangre caliente, las ven perfectamente dibujadas. Canaricam ve la luz térmica, somos brillantes para Canaricam y en esa longitud de onda es en la que este nuevo instrumento va a observar. Otro símil: uno entra en una habitación con la luz encendida y lo ve todo perfecto; la apaga y no ve nada, pero la bombilla está caliente. Canaricam o los mosquitos ven esa bombilla perfectamente brillante y ese calor está iluminando esa habitación. Canaricam ve perfectamente las mesas o las sillas de esa habitación.
Esa radiación de la bombilla apagada, pero caliente, no la ve el ojo humano. Entonces, vamos a ver el Universo en esa radiación; veremos objetos que a lo mejor no emiten luz visible, sino luz infrarroja, como la bombilla cuando se apaga; veremos nubes en las que se están formando estrellas, antes de ser brillantes.

-Tras Canaricam vendrán otros instrumentos...

-Sí, para el año que viene, si el proceso de fabricación se completa y todos los planes van bien, veremos el tercer instrumento del GTC, que llamamos Circe. Estos nombres son inventos de quienes los fabrican; son como hijos propios a los que bautizan, los amamantan y de cuyos éxitos están orgullosos.

-¿Y en qué lugar se han construido estos instrumentos?

-Pues Osiris se construyó en el Instituto de Astrofísica de Canarias, con participación de México y de otra mucha gente. Canaricam, en la Universidad de Florida, otro de nuestros socios, con participación de la Universidad Complutense. Circe también se está construyendo en la Universidad de Florida, donde tienen mucha experiencia. Circe va a observar enmedio de lo que ve Osiris y lo que ve Canaricam. El primero ve el rango visible, el segundo ve el infrarrojo térmico pero entre medias hay otra radiación, que llamamos el infrarrojo próximo. De forma más sencilla podríamos decir que cuando nosotros vemos el arco iris, más allá del rojo hay más luz pero nuestro ojo no ve mas que la gama entre el azul y el rojo. Circe va a observar entre el rojo y el infrarrojo.

-En un momento de crisis en el que vivimos, que por todos lados hay recortes presupuestarios, ¿el desarrollo de GTC se va a ver afectado?

-No, gracias a Dios o a la ciencia, hemos tenido suerte y en la fase más crítica, durante la construcción del telescopio, cuando hacían falta fuertes inversiones en cortos periodos de tiempo, no nos cogió la crisis. Si su construcción nos coge en esta época de crisis probablemente habríamos tenido que retrasarla, porque no habríamos tenido disponibles las fuertes sumas de dinero que se necesitaron.

-¿Qué presupuesto anual manejan en el GTC?

-El consumo económico, ya en explotación, es de unos ocho millones de euros, pero en la fase de construcción hubo picos de 20 y 30 millones de consumo en un año.

-¿Y cuál fue su coste global de construcción?

-El telescopio costó unos 100 millones de euros. Posteriormente hemos dedicado también inversiones para los instrumentos como Circe, Enir, Frida, que están en construcción. Ahora estamos empezando a discutir, con este presupuesto anual de 8 millones de euros, qué instrumentos vamos a tener en la segunda mitad de esta década, es decir, estamos hablando de 2015 a 2020. En ese momento habrá una particularidad, y es que habrá empezado a funcionar el Telescopio Espacial nuevo, que se lanza en 2014 y estará operativo en la segunda mitad de la década. Tenemos que pensar entonces qué vamos a hacer en esa época en colaboración con ese telescopio, porque todos los telescopios trabajan en colaboración. Cuando esté el Telescopio Espacial nuevo nos va a ayudar a nuestra investigación. Éste va a descubrir cosas nuevas. Luego, ya en tierra y con instrumentos más potentes, profundizaremos en ese conocimiento. Ahora tenemos que decidir qué instrumentos vamos a hacer para esa época y que se financiarán con estos fondos anuales.

-Siempre se ha dicho que en Canarias y en España existe una muy buena formación científica y técnica, pero luego no existe campo para investigar, por lo que muchos profesionales acaban marchándose fuera. ¿El campo de la astrofísica es una excepción?

-Pues procuramos que eso no nos ocurra y, no sólo que no se nos vayan, sino que vengan de fuera. En estos momentos, el GTC es un gran reclamo para venir a trabajar de fuera a centros españoles, porque los investigadores no pueden usar el GTC si no están en España, México o Florida.

-Tras perder la batalla para atraer a La Palma la futura construcción del Telescopio Extremadamente Grande (E-ELT), ¿hay prevista alguna lucha similar por captar inversiones para fabricar telescopios similares?

-Bueno, en estos momentos, el próximo que tenemos en el horizonte es el Telescopio Solar Europeo. Por ahora no hay discusión de que estará en Canarias, pero habrá que ver dónde, si en Tenerife o en La Palma. Pero desgraciadamente, este telescopio, al igual que el E-ELT, no tiene asegurada su construcción. Se decidió que si se construye el E-ELT se haría en Chile, pero ahora no hay dinero para hacerlo. Le pasa lo mismo al Telescopio Solar, un proyecto en cuya concepción se está trabajando y, una vez hecho, habrá que ver si hay dinero para hacerlo. Si hubiese fondos, estará en Canarias. Se están estudiando ambos sitios (Tenerife y La Palma) para ver cuál es más ventajoso, una campaña de estudio que durará dos o tres años. Habrá más telescopios en el futuro, no nos preocupemos. Hasta que no podamos decir "ya no se hacen en tierra, sino en el espacio" estaremos haciendo telescopios cada vez más grandes, al igual que se hacen aceleradores de partículas mayores, microscopios más potentes o salas de desarrollo de microelectrónica cada vez más capaces. Eso es el desarrollo de la ciencia.

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