domingo, 21 de noviembre de 2010

Aparecen restos de otras ocho personas en la tumba del astrónomo Tycho Brahe

El equipo internacional de científicos que exhumó esta semana en Praga la tumba del astrónomo danés Tycho Brahe (1546-1601) para esclarecer la causa de su muerte confirmó este viernes que, junto a los restos del científico y los que se creen corresponden a su esposa, se encontraron otros ocho cadáveres.

"De estos ocho individuos, cinco son niños", confirmó el antropólogo Petr Veleminsky.

Los científicos parten de la hipótesis que la esposa de Brahe, Cristina, está enterrada con él, aunque el estado de los restos, que "no se hallan completos, sino sólo una parte", hace difícil su identificación. En cualquier caso, los científicos han confirmado la identidad de Brahe.

Identifican a Tycho Brahe

"Se trata de un hombre de edad avanzada, que tiene algunos cambios en la zona de la nariz. Podrían corresponder a la lesión que Brahe sufrió cuando tenía 20 ó 22 años", añadió Velemínský.

Junto a los restos, en el sarcófago de cinc se encontraron también una bota, una media y una capa de damasco. Este viernes, todos los huesos serán de nuevo depositados en la tumba original, bajo el presbiterio de la Iglesia del Tyne.
Los científicos sí que han podido confirmar, tras la tomografía axial computarizada (TAC), que los restos de Brahe corresponden a los de un hombre del norte de Europa, indicó el danés Jens Vellev.
Intentarán reconstruir su rostro

En el futuro se intentará reconstruir la cara del célebre astrónomo, que pasó los dos últimos años de su vida en Praga.

Ahora analizarán las muestras del cabello y de la barba, para detectar si contienen altos niveles de mercurio que expliquen las causas de la muerte de Brahe.

Esas muestras de pelo pueden dar pistas sobre cómo fueron los últimos tres meses de su vida, mientras que "el análisis de los huesos muestra cómo vivió en los últimos quince años", añadió Vellev.

Tycho Brahe trabajó como astrónomo y alquimista en la corte del emperador Rodolfo II de Habsburgo, y sus estudios sobre el movimiento de Marte fueron utilizados por el alemán Johannes Kepler para elaborar sus tres primeras leyes sobre las órbitas de los planetas.

Su repentina muerte, el 24 de octubre de 1601 sigue envuelta en misterio. Hallaron en su bigote un alto contenido en mercurio por lo que se barajan varias hipótesis. Pudo ser asesinado por orden del rey Kristian IV aunque también es posible que su trabajo le expusiera a este elemento y hubiera causado su intoxicación.

Fuente:
El Mundo

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