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jueves, 12 de mayo de 2011

El terremoto premonitorio que no lo fue

Los dos terremotos y la cadena de réplicas que ayer dejaron ocho muertos en la ciudad de Lorca no tuvieron el comportamiento habitual que se espera en este tipo de movimientos telúricos. Generalmente, según explican desde la Red Sísmica Nacional, primero se produce el seísmo de mayor magnitud y luego le siguen una serie de réplicas, pero las placas tectónicas sobre las que se asienta Murcia tuvieron una respuesta diferente que sorprendió por completo a los científicos. «Era imposible predecir que iba a suceder de esta forma», reconoce Pedro Expósito, del Servicio de Análisis Sísmicos de la organización. Lo que ocurrió es que primero azotó la tierra un terremoto premonitorio -que nadie se lleve a engaño por su nombre, solo se sabe que lo es después de que le suceda otro mayor-, el de magnitud 4,5 que se produjo pasados unos minutos de las cinco de la tarde. Después se repitieron una serie de réplicas más pequeñas y, casi dos horas después, a las 18.47, inesperadamente, llegó el mayor azote, de 5,1.


«Ha sido sorprendente, nos ha resultado algo extraño», insiste Expósito. «Era imposible prever que iba a haber otro más grande, ninguna ley científica lo dice y no es lo habitual, no hay manera de saberlo. Hasta que se produjo el mayor, en la Red pensábamos que estábamos registrando las réplicas del primer terremoto». El terremoto premonitorio puede ocurrir en cualquier zona sísmica, sin que ninguna regla científica indique dónde o cuándo, ni cuánto tiempo puede pasar entre un temblor y otro, aunque, por supuesto, sí tiene que ver con las presiones que sufran las fallas.

«El sureste de España es una zona muy propensa a los terremotos -explica el sismólogo-, está muy cerca de los bordes de las placas euroasiática y africana, que van desde la dorsal atlántica hasta la isla de Alborán, por todo el norte de África, y esas placas están en movimiento chocan». Las fallas que hay alrededor se rompen y se libera una energía que provoca el terremoto.

Un terremoto de esta magnitud no es habitual en España, y mucho menos que provoque el derribo de un edificio -desde el Colegio de Geólogos se indicó ayer que es probable que existan «daños previos»-, pero hay que tener en cuenta que el epicentro «se produjo muy cerca, solo a cinco kilómetros de Lorca, una ciudad de 90.000 habitantes; si hubiera pasado a 40 kilómetros en una zona más despoblada, con casas más bajas, no hubiera causado esos daños».
Atentos a las réplicas

Los murcianos viven ahora con el alma en vilo por el temor a que se produzcan nuevas réplicas. Incluso muchos han dormido fuera de sus casas. La mala noticia para los afectados es que, de momento, continúa la incertidumbre. «No sabemos si puede ocurrir otro terremoto. Esperamos que la sismicidad vaya a menos, pero estamos atentos a las réplicas -durante la noche y por la mañana llevamos unas 40 ó 50 de escasa magnitud-. Si ahora se produce uno, aunque no llegue a magnitud cinco, si está próximo a la zona urbana, también puede causar daños en los edificios que ya hayan sufrido roturas antes», explica Expósito. «La gente tiene que tener prudencia y atender a lo que digan las autoridades».

¿Por qué se notó más el seísmo de las once menos veinte?
j. de jorge madrid
Algunos ciudadanos de Lorca afirmaron haber sentido más el terremoto de las once menos veinte, de magnitud 3,9, que el primero que sacudió la ciudad, el premonitorio, a las cinco de la tarde, de 4,5. Y eso que el premonitorio se produjo a 1,6 kilómetros de profundidad -según la Red Sísmica Nacional- y fue mucho más superficial que el nocturno, ocurrido a 6 kilómetros bajo la tierra, según datos del Servicio Geológico de EE.UU. «Puede haber un componente subjetivo, que la población esté más sensible y atenta, salga a la calle... o que los edificios ya estén dañados y el movimiento se sienta más», explica Pedro Expósito.

Fuente:
ABC 

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