martes, 21 de junio de 2011

Cuando tu cerebro derecho no sabe lo que hace el izquierdo

Steve Martin protagonizaba una película en 1983 llamada «El hombre con dos cerebros» en la que un cirujano alocado conservaba un segundo seso en una jarra. Los científicos creen que, en realidad, todos tenemos dos cerebros dentro de nuestra propia calavera: uno en el hemisferio izquierdo y otro en el derecho. Cuando observamos el mundo alrededor, cada uno de ellos trabaja por su cuenta y cada uno tiene su propio cuello de botella para el funcionamiento de la memoria a corto plazo. Es decir, si, como se sabe desde hace cien años, solo podemos tener «cuatro cosas» en la cabeza al mismo tiempo, no es lo mismo dónde se «retienen» esas cosas, si en la mitad izquierda o en la derecha. El estudio, realizado por neurocientíficos del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y que aparece publicado online en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), puede ayudar a diseñar terapias cognitivas más efectivas y juegos mentales más inteligentes.
Los investigadores saben desde hace cien años que solo podemos retener cuatro cosas al mismo tiempo en la cabeza. Esta capacidad limitada de nuestra memoria de trabajo (a corto plazo) varía entre los individuos. Cuanto más cosas es capaz de recordar una persona al mismo tiempo, más complejos pueden ser sus pensamientos y, probablemente, más lejos llegará en los test de inteligencia. Pero, ¿cómo se traduce todo esto en el cerebro? ¿Cuál es su mecanismo neuronal?
Monos avispados

Aunque resulte sorprendente, los monos tienen la misma capacidad de memoria visual de los humanos, así que Earl Miller, investigador del Instituto Picower de Aprendizaje y Memoria del MIT, investigaron las bases neurales de esta limitación en dos monos utlizando el mismo test que se usa para explorar la memoria a corto plazo en humanos. Primero, los investigadores les mostraron una colección de dos a cinco cuadrados de colores. Después, una pantalla en blanco y, seguido de ello, la misma colección de cuadrados, aunque uno de ellos había cambiado de color. El reto era detectar ese cambio y mirar el cuadrado distinto.

Mientras lo monos realizaban el experimento, los científicos examinaron el funcionamiento de las neuronas en dos áreas relacionadas con las percepciones visuales (la corteza parietal y la prefrontal). Como era de esperar, cuantos más cuadros había en la prueba, mayor era el número de fallos. «Pero, sorprendentemente, encontramos que los monos, y por extensión los humanos, no tienen una capacidad general del cerebro», explica Miller. «Por el contrario, tienen dos capacidades distintas en el lado derecho y en el izquierdo. Como si tuvieran dos cerebros separados -los dos hemisferios cerebrales- miraban a diferentes mitades del espacio visual».
Terapias para mejorar la memoria

En otras palabras, no tenemos una capacidad para memorizar cuatro objetos, sino dos más dos. Si el objeto a recordar aparece en el lado derecho del espacio visual, no importa cuántos objetos hay en el izquierdo. Puede contener cinco objetos, que si el derecho contiene solo dos, estos los recordaremos fácilmente. Por el contrario, si el lado derecho contiene tres objetos y el izquierdo solo uno, nuestra capacidad para recordar el objeto clave en la derecha se sobrepasa y es fácil que lo olvidemos.

Este efecto en la memoria visual de trabajo puede no funcionar con otras formas de la memoria, pero la percepción visual es una de las principales formas en que los humanos procesan el mundo, por lo que su impacto es de largo alcance en cuanto a la comprensión del cerebro y la conciencia humana en términos prácticos.

El estudio tiene numerosas implicaciones. Por ejemplo, en las terapias cognitivas para fomentar la memoria de trabajo (y en los juegos diseñados para mantener joven y ágil el cerebro), que deben presentar la información de manera que entrene cada hemisferio por separado.

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