jueves, 23 de junio de 2011

Las aves 'urbanas' tienen el cerebro más grande

Una investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) revela que las distintas aves que han superado el reto que supone vivir en entornos urbanos, poseen un cerebro más grande en relación a sus cuerpos, que las que viven fuera de ellos.

El estudio, que ha contado con la participación de la Universidad sueca de Uppsala, ha sido publicado en la revista 'Biology Letters'. Han descubierto que el cerebro de especies como el carbonero común ('Parus major') y la urraca ('Pica pica'), conocidas por vivir en ciudades, es hasta un 20% más grande que el de aquellas cuyo hábitat es más 'rural', como la oropéndola ('Oriolus oriolus').

Alejandro González, investigador del CSIC en la Estación Biológica de Doñana afirma que "las ciudades son un hábitat muy novedoso puesto que desde un punto de vista evolutivo, son recientes y presentan retos para las especies".
Hábitat novedoso

El equipo comparó los datos de 82 especies del grupo más numeroso de aves: las paseriformes ('Passeriformes'). Este grupo se caracteriza por su pequeño tamaño, por formar nidos y por cuidar de sus crías que, al nacer tienen niveles muy bajos de desarrollo. También son conocidos como pájaros cantores. El rasgo principal de estas aves es que la mayoría "se ven en las ciudades".

Las distintas aves que 'participaron' en el estudio viven en el centro y los alrededores de 12 ciudades de Francia y Suiza. 38 especies lograron reproducirse y criar en el núcleo urbano mientras que las 44 restantes, pese a estar presentes en un área de casi 2.600 kilómetros cuadrados no se asentaron en el centro de la ciudad.

A la hora de adaptarse a la vida en un entorno urbano, las aves se enfrentan a diversas dificultades que no siempre superan. Factores como la disponibilidad y variedad de alimentos, los espacios para la nidificación, y los patrones de iluminación y ruido son algunos de los retos. El estudio sugiere que "las aves con un mayor nivel de innovación, asociado a un mayor tamaño cerebral, serán las más capaces de enfrentarse a estos retos ambientales", añade González.
Filtro ecológico

Los investigadores se refieren a las ciudades como un 'filtro ecológico' puesto que algunas de sus características limitan el acceso de ciertas especies. Según afirma González, "definir si una especie es éxitosa invadiendo la ciudad implica que sea capaz de reproducirse y vivir ahí". Concluye que "tan sólo las que tienen el cerebro más grande podrán sobrepasar ese filtro".

No obstante, los expertos advierten que el crecimiento urbano implica riesgos. "Las ciudades son los entornos que más están creciendo en la actualidad, lo que en el futuro podría ser una amenaza para la biodiversidad aviar, que vería reducida la extensión de sus hábitats". La moraleja queda clara: reducir bosques es reducir hábitat.

Aunque falta comprobar si el patrón esbozado por el equipo se repite en otros países, González recuerda que "la creciente urbanización podría presentar un reto importante para ciertas especies de aves".

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