lunes, 11 de julio de 2011

El misterio de la gigantesca mancha blanca de Saturno

Investigadores españoles de varias instituciones científicas y universidades han observado la última tormenta blanca de Saturno, que está produciendo grandes manchas blancas en su atmósfera y que tiene lugar regularmente cada 29,5 años, pero que en esta ocasión se ha adelantado casi nueve años.

Se trata de una gigantesca tormenta, conocida popularmente como "gran mancha blanca", que crece hasta alcanzar unos 10.000 kilómetros, casi el tamaño de la Tierra, y supone un fenómeno "único" en todo el Sistema Solar, según ha explicado el Centro de Astrobiología del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) en una nota de prensa recogida por Efe.


Los resultados de la investigación, publicados en la revista científica Nature, han permitido a un equipo de investigadores españoles encabezado por Agustín Sánchez Lavega, de la Universidad del País Vasco, profundizar en el conocimiento de la atmósfera de Saturno.

"Las tormentas de Saturno se expanden impulsadas por los vientos y terminan por rodear todo el planeta a lo largo de un anillo de nubes blancas turbulentas", ha explicado Sánchez Lavega en un comunicado del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Estos fenómenos tienen lugar en Saturno cada vez que este gigante gaseoso completa una vuelta al Sol (29,5 años) y se han producido en cinco ocasiones en los últimos 130 años. La última de ellas ocurrió en 1990, por lo que los científicos no esperaban otra tormenta igual hasta aproximadamente el año 2020.

El descubrimiento de esta tormenta blanca sorprendió a un grupo de astrónomos aficionados japoneses que anunció en diciembre de 2010 la aparición de una mancha muy brillante en las latitudes medias del hemisferio norte del planeta, el primer indicio de que el fenómeno se estaba repitiendo de nuevo.

Desde entonces, los investigadores han seguido el desarrollo de la tormenta desde el Observatorio Hispano-Alemán de Calar Alto (Almería), mediante una técnica especial que permite obtener imágenes de alta resolución espacial, similares a las del telescopio espacial HST.


El origen, aún desconocido

Seis meses después, el foco original de la tormenta continúa activo, aunque debilitado, lo que ha sorprendido a los investigadores y ha supuesto "un desafío" para la comprensión de estos sucesos.

Según los expertos, la observación de estas tormentas blancas permite profundizar en el estudio de algunos fenómenos meteorológicos de la Tierra, como las tormentas violentas que se producen en regiones ecuatoriales y tropicales, o la denominada "gota fría". También ayudan a entender fenómenos de planetas de fuera del Sistema Solar o en las "enanas marrones", cuerpos muy fríos con propiedades a medio camino entre las estrellas y los planetas.

Los científicos investigan ahora cómo la débil iluminación solar que llega a Saturno y que atraviesa las capas de nubes de amoníaco que rodean a este planeta logra provocar tormentas de estas magnitudes.

Existen dos teorías para explicar la formación de estos fenómenos: una de ellas defiende que la fuente de energía radica en la luz solar y que se producen vientos "superficiales", mientras que otra mantiene que la energía procede del calor interno de Saturno y que los vientos son "profundos".

En la investigación han intervenido, entre otros, científicos del CSIC, de la Universidad Europea Miguel de Cervantes, la Universidad del País Vasco, la Autónoma de Barcelona, y del Observatorio Hispano-Alemán de Calar Alto.

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