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martes, 19 de julio de 2011

Pekín construye el mayor radiotelescopio del mundo

China ha empezado a construir el que será el mayor radiotelescopio del mundo. Serán 500 metros de diámetro en un plato de una sola apertura, superando de largo los 305 metros del Observatorio de Arecibo, en Puerto Rico, que desde su construcción, en 1963, es el más grande del planeta.

La apuesta china se llama FAST (Radiotelescopio de 500 metros de Apertura Esférica, por sus siglas en inglés) y basa su tecnología en el modelo esférico de Arecibo. Se trata de un megaproyecto científico que, según sus responsables, permitirá dar un paso de gigante en el estudio del universo. Gracias a su extraordinaria sensibilidad y gran velocidad de análisis, el FAST contribuirá a mejorar la comprensión del cosmos, la evolución de las galaxias, la formación de estrellas y los exoplanetas.


Es más, el radiotelescopio chino podría descubrir 4.000 nuevos púlsares (estrellas de neutrones) dentro de la Vía Láctea y lanzarse a la búsqueda de los primeros fuera de ella, rastrear radioseñales procedentes de exoplanetas y detectar decenas de miles de galaxias compuestas de hidrógeno atómico, según aseguran sus responsables. En su diseño participan más de cien científicos procedentes de 20 instituciones, tanto chinas como internacionales. El proyecto cuenta con un presupuesto inicial de 70 millones de euros y está previsto que se complete a finales de 2016.

400 ubicaciones
El trabajo de campo ha comenzado hace apenas unas semanas en una depresión montañosa en la provincia de Guizhou, en el suroeste de China. Se han sopesado más de 400 posibles ubicaciones. Según los ingenieros, el lugar escogido, el valle de Dawodang, presenta unas condiciones idóneas. Su terreno de piedra caliza sortea las inundaciones debido a su excelente drenaje, el clima subtropical no daña los materiales, apenas hay interferencias de radiofrecuencia gracias a su entorno montañoso y la relativamente baja latitud del lugar facilita la observación de objetos galácticos más al sur.

"El FAST tendrá un área de recepción tan grande como 30 campos de fútbol", indica Rendong Nan, investigador de Observatorios Astronómicos Nacionales, la institución al cargo del proyecto. "La sensibilidad será diez veces mayor que el radiotelescopio de Bonn y sus propiedades combinadas serán diez veces más potentes que Arecibo", prosigue Nan, en la Revista China de Astronomía y Astrofísica. A pesar de la pompa con que China está tratando una de sus grandes apuestas científicas para este inicio de siglo, ningún responsable del FAST ni de las principales instituciones científicas del país ha querido hablar a Público del proyecto. "No vamos a hablar hasta que esté terminado", indicó uno de los responsables.

Tanta es la presión que, como suele ocurrir en China en estos casos, ha pasado a convertirse en un asunto políticamente muy sensible. "El FAST supondrá la introducción de tres innovaciones hechas en China y marcará un nuevo modelo en la construcción de grandes telescopios", asegura Nan. "Entre las múltiples ventajas, el telescopio ofrecerá avances inesperados en el rastreo orbital y a la hora de determinar el posicionamiento de naves espaciales".

La principal innovación respecto al telescopio de Arecibo es la velocidad de procesamiento de la información. A diferencia del radiotelescopio puertorriqueño, que tiene una curvatura esférica fija que concentra todas las ondas de radio en una línea por encima del plato y luego las centra en un único punto a través de los espejos, el FAST tendrá una estructura compuesta por una red de cables que permiten que la superficie se deforme en tiempo real a través de un control activo. Los nódulos cruzados de dichos cables ejercerán de conectores, compensando las pequeñas variaciones que surjan y permitiendo la manipulación de toda la superficie, que dispondrá de una enorme área iluminada de 300 metros de diámetro.

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