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lunes, 26 de septiembre de 2011

Los geólogos minimizan el riesgo de una erupción volcánica en El Hierro

Los habitantes de las zonas con alto riesgo sísmico deben estar preparados para que la tierra tiemble. En el caso de que también vivan cerca de un volcán, son conscientes de que éste puede despertar en cualquier momento. Sin embargo, los volcanes suelen ofrecer algunas pistas que ayudan a los vulcanólogos a prever una posible erupción. Eso sí, son sólo indicios que avisan de la posibilidad de que el volcán despierte, pues las erupciones son fenómenos imprevisibles. Los científicos no pueden determinar con seguridad si va a entrar en erupción y, en el caso de que lo haga, no pueden calcular cuánto durará o su intensidad.

Lo que está ocurriendo en El Hierro durante las últimas semanas es un buen ejemplo. Desde mediados de julio, la actividad sísmica en la isla canaria ha ido en aumento, lo que puede suponer una señal de una posible próxima erupción. De los casi 8.000 terremotos registrados desde julio, casi cien se han concentrado en los últimos cuatro días, según datos del Instituto Geográfico Nacional. Sin embargo, esto no significa que sea seguro que vaya a haber una erupción. Incluso si la hubiera, los expertos coinciden en que el riesgo para los habitantes de El Hierro es muy bajo, pues la lava avanzaría despacio y habría tiempo de sobra para desalojar a la población.

"Es normal que en islas volcánicas haya episodios de mayor actividad, pequeños terremotos o, a veces, emisión de gases, lo que no quiere decir que vaya a haber una erupción pronto", explica Álvaro González, investigador del Centro Alemán de Ciencias de la Tierra.
Profundidad de terremotos

"El movimiento del magma, de roca fundida, en profundidad puede desencadenar pequeños temblores. Esto no implica que necesariamente vaya a haber terremotos grandes o erupciones, pero sí hace necesario seguir esa actividad y seguir tomando medidas. En el caso de que el riesgo crezca (si aumentan los terremotos, éstos son cada vez más superficiales y el magma avanza hacia la superficie), se daría una alerta a la población. Sin embargo, ahora estamos lejos de esa situación", asegura a ELMUNDO.es en conversación telefónica.

"Las erupciones volcánicas son más sencillas de pronosticar que un terremoto individual", señala González. "Suelen dar avisos a lo largo del tiempo y, salvo en lugares que no tengan monitorización, no suelen causar grandes problemas", como por ejemplo, que no hubiera tiempo para desalojar a la población. Teniendo en cuenta el tipo de volcanes que hay en las Islas Canarias, el investigador considera muy improbable que ocurriera una erupción por sorpresa y que no hubiera tiempo para evacuar a sus habitantes.

La mayoría de los terremotos registrados desde julio ha tenido una magnitud de entre 1,6 y 3,4 en la escala de Richter y se han producido auna profundidad de unos ocho kilómetros, lo que, según Álvaro González, puede ser un indicador de que si ocurriera una erupción, ésta no sería inminente.
Niveles de emergencia

Para informar a la población del posible riesgo y poder organizar los equipos de protección civil, se utilizan varios niveles de alerta, representados en un semáforo. Básicamente existen tres categorías (verde, amarillo y rojo) aunque también se puede utilizar el naranja como etapa de emergencia intermedia entre el amarillo y el rojo. Las autoridades canarias han encendido el semáforo amarillo ante el aumento de actividad sísmica.

En el comunicado emitido por el Gobierno de Canarias este fin de semana, se afirmaba que la fase de preemergencia por riesgo volcánico implica una mayor información a la población "y la necesidad de tomar ciertas medidas de autoprotección en el caso, todavía poco probable, de que se produzca una erupción".

Según informa en la página que ha habilitado para mantener informada a la población, el amarillo significa que hay que prepararse ante una evolución desfavorable del fenómeno. Lo más importante es estar atentos a los mensajes oficiales de prevención y autoprotección que serán específicos para las zonas de riesgo. Se recomienda seguir las informaciones de los medios de comunicación sobre el desarrollo de la actividad volcánica y su evolución.
Medidas de prevención

Asimismo, se sugiere abastecerse con agua potable, un botiquín de primeros auxilios, radio, pilas y linternas. Aquellas personas que tomen medicamentos de forma habitual deben asegurarse de contar con suficiente cantidad. También se recomienda tener una maleta pequeñacon algo de ropa y utensilios de aseo, un cargador y el teléfono móvil.

En el caso de que se decida establecer el semáforo rojo, se recomienda mantener la calma, salir de su vivienda con la maleta y la documentación preparada, desconectar los servicios de electricidad, agua y gas y prestar atención a los informes oficiales sobre actividad volcánica. Es importante evitar acercarse a las zonas consideradas de riesgo. Los gases emitidos por el volcán pueden ser tóxicos y las cenizas abrasivas, y hay que tener en cuenta que el volcán puede cambiar su comportamiento en cualquier momento.

Con el nivel verde se informa a la población del riesgo y de las acciones necesarias para protegerse a través de los colegios, asociaciones de vecinos y organizaciones voluntarias.

"El nivel amarillo simplemente indica que se está informando a la población y se están preparando los recursos necesarios por si hubiera que aumentar la alerta", afirma González. Aunque resulte obvio, "si la actividad decae se volverá al nivel verde en los próximos días o semanas", afirma el vulcanólogo. Si la actividad continúa y los terremotos se registran cada vez a menos profundidad el semáforo cambiaría y podría ponerse en rojo. Mientras tanto, sólo cabe esperar, pues no se puede descartar ningún escenario. "En sismología, las probabilidades con las que trabajamos son muy bajas, normalmente inferiores a 1%. Por tanto no podemos dar alertas a la población".

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