viernes, 14 de octubre de 2011

Supererupciones Volcánicas

La supererupción de un volcán, que se produce aproximadamente cada 100.000 años, es uno de los eventos naturales más catastróficos de la Tierra. Puede provocar una gigantesca nube de gas que cubra el cielo entero durante años y afectar gravemente al clima y a la vida. Los científicos han estudiado este terrible fenómeno durante mucho tiempo, pero nunca han sabido con seguridad qué es lo que provoca las mayores explosiones violentas surgidas de las entrañas del planeta. Ahora, un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Oregón cree haber dado con la respuesta. Los resultados, presentados en la última reunión de la Sociedad Geológica de América en Minneapolis (Minnesota) señalan que una combinación de la influencia de la temperatura y la configuración geométrica de la cámara de magma puede dar lugar a este terrible fenómeno.
Las supererupciones son, afortunadamente, muy infrecuentes, pero han dejado una profunda huella donde han ocurrido, como la «explosión» delHuckleberry Ridge, hace dos millones de años en lo que hoy es el parque Yellowstone, que elevó el terreno hasta un kilómetro y fue más de 2.000 veces más grande que la del Monte Santa Elena en 1980 en Washington, o la del Lago Toba en Sumatra u otras erupciones en los Andes Centrales, Nueva Zelanda o Japón.

Patricia Gregg, autora principal del estudio, señala que la creación de un dúctil halo de roca alrededor de la cámara de magma hace que la presión crezca durante decenas de miles de años, lo que eleva el techo de la cámara de magma. Con el tiempo, las fallas de arriba provocan un colapso en la caldera y la posterior erupción. «Se puede comparar a la formación de grietas en la parte superior del pan cuando se expande», señala Gregg. «A medida que la cámara de magma se presuriza, se forman grietas en la superficie para acomodarse a la expansión. Con el tiempo, las grietas crecen en tamaño y se propagan hacia abajo, hacia la cámara de magma».
Una «tormenta perfecta»

En el caso de los volcanes muy grandes, cuando las grietas penetran lo suficiente, pueden romper la pared de la cámara de magma y provocar el colapso del techo y la erupción. Según la investigadora, hace falta una «tormenta perfecta» de condiciones para que se cree una cámara de magma eruptivo de este tamaño, lo cual es una de las razones por las que las supererupciones han sido tan poco frecuentes a lo largo de la historia. Las reservas de magma que alimentan las erupciones pueden ser tan grandes como 10.000 a 15.000 kilómetros cúbicos y la cámara requiere repetidas intrusiones de magma desde abajo para calentar las rocas alrededor y hacerlas maleables. Es ese aumento de ductilidad lo que permite a la cámara crecer.

La erupción de estos supervolcanes empequeñece las de otros volcanes sucedidas recientemente, por mucho que hayan causado un caos aéreo en buena parte del mundo, como ocurrió con el islandés Eyjafjalljokull o angustien, como es lógico, a la población en El Hierro. Conocer este proceso es importante, ya que las grandes erupciones pueden cambiar el clima de la Tierra y provocar una Edad de Hielo y otros grandes impactos.

«Aparte del impacto de un meteorito, estas supererupciones son el peor de los riesgos ambientales a los que nuestro planeta puede enfrentarse», ha dicho Gregg. «Grandes cantidades de material son expulsados, devastando el medio ambiente y la creación de una nube de gas que abarca el mundo entero durante años».

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