martes, 15 de noviembre de 2011

Restos de insecto revelan los cambios en el clima en 10.000 años

El análisis de restos de un antiguo insecto --estrechamente relacionado con los mosquitos-- ha abierto una nueva ventana al pasado ya que ofrece datos sobre la variabilidad regional del clima que acompañó al calentamiento climático de la primera época del Holoceno, hace entre 10.000 y 5.500 años.

Así, investigadores de la Universidad de Illinois y la Universidad de British Columbia estudiaron los restos abundantes y variados de larvas de mosquito enterrados en sedimentos de lagos en Alaska. Los mosquitos son muy sensibles a las temperaturas del verano, así que los cambios en la abundancia de larvas de diferentes especies ofrecieron a los científicos un marcador fiable de las fluctuaciones de la temperatura durante los últimos 10.000 años.

Los científicos creen que la comprensión de las consecuencias ecológicas del calentamiento global durante el Holoceno podría mejorar el conocimiento sobre los efectos del calentamiento futuro. Sin embargo, varias décadas de investigación han dado una evidencia ambigua de las condiciones climáticas en Alaska en ese momento.

Con este nuevo análisis, realizado por la Universidad de Illinois, el estudiante de doctorado Benjamin Clegg y el profesor de geología Feng Sheng Hu (en la imagen), quien dirigió el estudio, se ha ofrecido el primer registro detallado de las variaciones de la temperatura de los últimos 10.000 años en Alaska ya que revela que la región fue significativamente más fría de lo que se pensaba durante el Holoceno temprano.

"Este estudio muestra que el calentamiento del Holoceno temprano exhibió importantes excepciones regionales, a pesar de que la fuerza impulsora --la energía solar, en este caso-- fue geográficamente uniforme", explica Clegg. Los conductores del cambio climático durante el Holoceno temprano "fueron diferentes de los de hoy --los gases de efecto invernadero--", afirma Clegg, "así que no debemos esperar observar exactamente el mismo patrón en las próximas décadas".

Los investigadores creen que el calentamiento solar durante el Holoceno Temprano impulsó patrones de circulación atmosférica que han contribuido a la existencia del hielo marino en la costa de Alaska. Este hecho, y la ausencia de árboles, incrementaron la reflectividad de la superficie, lo que podría haber contribuido al enfriamiento observado.

"Este estudio tiene importantes implicaciones ecológicas y sociales", concluye Hu, "las respuestas no lineales como las señaladas aquí constituyen una importante fuente de sorpresas que convierten las respuestas climáticas en más difíciles de anticipar, complicando la preparación necesaria para los futuros escenarios climáticos regionales".

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