viernes, 20 de enero de 2012

Al chamán contratado para que no llueva se le inunda la casa

"Los aguaceros originaron un desplome de la montaña que acabó con mi finquita. Las matas de café quedaron debajo de toneladas de tierra", dice González, de 64 años. Lo único que quedó a salvo, agrega, es su pequeño rancho de bahareque, sin pisos y con techos de zinc.

Jorge Elías González Vásquez, el chamán contratado para "detener las lluvias" durante el pasado Mundial de Fútbol Sub-20, es una víctima del invierno. En noviembre, un derrumbe provocado por la lluvia destruyó su parcela cafetera, en la vereda Picachos, a dos horas de Dolores, municipio del oriente del Tolima (Colombia). 

Además, está casi incomunicado: la única vía que une su pueblo con Ibagué está taponada hace un año por efectos del invierno. "Es un calvario, hay que hacer malabares para superar los derrumbes -dice-. Ojalá el Gobierno nos eche una miradita".

Debido a la polémica contratación, este campesino de cara arrugada y barba escasa se hizo famoso. González se sorprende de que su nombre esté en los titulares de los medios de comunicación. Y de que la Fiscalía, según oyó en su viejo radio de pilas, lo vaya a llamar a declarar en una investigación "como si fuera un delincuente".

"A mí me contrataron para controlar el estado del tiempo durante el mundial y me pagaron 4 millones de pesos -explica-. La señora Ana Martha de Pizarro me buscó y me dijo que cuánto les cobraba para impedir que lloviera. Yo le pedí esa plata. Entonces me dijo que me pagaba siempre y cuando yo cumpliera. Y cumplí".

Explicará sus poderes

Por eso, dice que está dispuesto a dar la cara y explicar los "pormenores de mis poderes", que, según cuenta, no tendrían por qué crear tanto aspaviento ahora, "si por años doña Fanny Mikey me contrató para controlar las nubes y ahuyentar la lluvia durante los días del Festival Iberoamericano de Teatro en Bogotá".

No le inquietan las críticas. Al contrario, está satisfecho porque, según él, el mundial se realizó sin contratiempos: "Yo trabajé desde la inauguración del torneo hasta su clausura en una tarea que no era nada fácil, pues mi misión consistía en detener el periodo de lluvias en pleno apogeo del fenómeno de la Niña", afirma este hombre que levantó a sus 12 hijos cosechando café.

Ni chamán, ni brujo, dice. Jorge Elías González cuenta que todo se basa en el conocimiento de física abstracta que recibió de su padre y aprendió en un libro "que contiene los secretos de la sabiduría del rey Salomón".

"Yo no sé de conjuros ni le hago daño a nadie mediante pactos con seres extraños, tampoco doy bebidas raras para amarrar parejas". Sus paisanos de Dolores lo llaman "científico". González se define como "un campesino de hacha y machete escogido por Dios para ayudar a la humanidad".

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