lunes, 13 de febrero de 2012

Un fármaco contra el cáncer reduce el alzhéimer en ratones

En una afortunada carambola, un estudio acaba de demostrar que un fármaco ya aprobado en Europa para tratar el cáncer en humanos funciona también contra el alzhéimer. El experimento se ha realizado en ratones y es, por tanto, muy pronto para saber si funcionaría en personas.

Los responsables del trabajo, de la Universidad Case Western Reserve (EEUU), han usado roedores que, a escala, sufren los síntomas del alzhéimer. Esta enfermedad neurodegenerativa, de causas aún confusas, erosiona la memoria y la capacidad mental hasta la muerte. En los ratones produce fallos neuronales que dañan desde el olfato al comportamiento social. Entre esto último está el innato instinto de un ratón de comenzar a construirse un nido cuando encuentra un lugar propicio, como por ejemplo una jaula cubierta de virutas de papel. Los ratones con alzhéimer no saben qué hacer en un entorno así, al contrario que sus congéneres sanos.

Los responsables del estudio dieron a estos ratones enfermos dosis orales de bexaroteno. Bajo la marca comercial Targretin, este fármaco que fabrica la compañía japonesa Esai se usa desde hace diez años en Europa para tratar un tipo específico de linfoma (cáncer del sistema inmunológico). El fármaco actuó rápido y, en tres días, los ratones con alzhéimer volvieron a construir nidos. También recuperaron el olfato que la enfermedad les había mermado.

El fármaco también atacaba una de las posibles causas de la enfermedad. Muchos investigadores creen que la responsable es una proteína llamada beta amiloide que se acumula en el encéfalo formando placas. El estudio, publicado hoy en Science, muestra que el bexaroteno disuelve rápidamente las placas hasta eliminar el 75%. "Es un hallazgo sin precedentes", dice Paige Cramer, una de las responsables del trabajo, y añade que antes hacían falta meses para reducir las placas en ratones.

"Es un estudio impresionante, pero hay que tener mucha cautela", opina Javier de Felipe, que investiga el alzhéimer en el Instituto Cajal del CSIC. El científico resalta que las diferencias que hay entre el cerebro de un ratón y el de un humano a nivel de complejidad y mecanismos son inmensas. Más aún, recuerda que las placas en el cerebro son sólo "una mitad del alzhéimer". La otra la componen ovillos de otra proteína (la tau) que también se acumula en el encéfalo.

La estrategia de limpiar la placa no es nueva. En 2008, un estudio en humanos puso a prueba una vacuna contra la dolencia que estaba diseñada para eliminar placa. Los resultados mostraron que las concentraciones de placa menguaban, pero esto no mejoraba el estado mental de los pacientes ni su tasa de supervivencia a la enfermedad.

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