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viernes, 3 de febrero de 2012

Una antena para escuchar colores

Cuando el londinense Neil Harbisson tenía 11 años de edad, le diagnosticaron acromatopsia o monocronismo: sólo podía ver el mundo en blanco, negro y gris.

A medida que fue creciendo, se propuso a entender el color y empezó a estudiar arte.

Además, reclutó a expertos cibernéticos para que le ayudaran a cumplir con su cometido... y lo hicieron.

Ahora vive con un artilugio pegado a su cabeza que le permite escuchar los colores.

Harbisson, el primer ciborg (ciberorganismo) en ser reconocido por un gobierno (el británico), compartió con la BBC su experiencia.

Cuando me presenté en la escuela de arte, le expliqué a mi tutor que sólo podía ver blanco y negro, y su primera reacción fue: "Entonces, ¿qué diablos está haciendo aquí?".

Le respondí que quería entender mejor qué era el color y le pregunté que si era posible que me permitieran usar sólo blanco y negro en la clase, y lo aceptaron, así que hice todo mi curso en tonos de gris.

¿Intenta la gente describirle cómo es el color?

Sí, toda la vida ha habido gente que ha querido hacerlo con palabras pero es imposible entenderlo. Es extraño cuando la gente describe un color pues tiende a hablar como si estuvieran describiendo a una persona o un sentimiento, más que lo que realmente es físicamente.

¿Cuándo se dio cuenta de que había una posible solución técnica para el problema?

A través de la historia ha habido personas que han relacionado al color con el sonido, y yo sabía que el color tiene una frecuencia, pero que no la podemos escuchar.

Cuando fui a la universidad, asistí a una conferencia de cibernética y fue entonces que hablé con Adam Montandon (experto en arte y tecnología digital) sobre el tema. Me dijo que creía que podíamos hacer algo para que yo pudiera percibir el color. Así empezamos a trabajar en este proyecto de escuchar colores.

¿Cómo es exactamente el artilugio que creó?

Es muy sencillo: una cámara web, una computadora y unos audífonos. Luego diseñó un programa que convierte cualquier color que yo tenga frente a mí en un tono.

Así que efectivamente cada color tiene su sonido...

El color tiene una frecuencia y cada frecuencia puede relacionarse con un color, así que si todos pudieramos escuchar la frecuencia del color rojo, por ejemplo, oiríamos una nota entre Fa y Fa sostenido menor. Y esto sucede con todos los colores.

¿Y el sonido del rojo es grave mientras que el del verde, por ejemplo, más agudo?

Exactamente. El rojo es el color con la frecuencia más baja y el más alto es violeta.

Y eventualmente usted se pegó ese aparato a la cabeza... ¿cómo fue eso?

El aparato ha evolucionado y se ha convertido en parte de mi cuerpo. Me di cuenta que lo estaba utilizando las 24 horas del día. De repente me compenetré de tal manera con él que no distinguía entre lo que me estaba diciendo el software y lo que me estaba diciendo mi cerebro.

Lo he tenido pegado desde 2004.

En la parte de atrás de mi cabeza tengo un chip que transforma las ondas de luz en ondas de sonido y oigo los colores a través de mis huesos, no a través de mis oídos.

Pero, ¿no escucha una constante cacofonía? ¿no lo vuelve loco tener tantos sonidos en su cabeza?

Al principio, sí. Sufría de fuertes dolores de cabeza. Todo el tiempo me entraba información... ¡no anticipé que había tanto color en el mundo!

Ese fue el primer shock: el sonido constante. Pero después de cinco semanas mi cerebro se adaptó y ahora me parece completamente normal. Es igual que la gente que ve color: están completamente acostumbrados y no sienten de repente que quieren ver en blanco y negro por un rato.

¿Qué pasa cuando duerme, afecta la manera en la que sueña?

Sí, ese fue un momento muy, muy lindo: la primera vez que soñé en color. Empecé a oir frecuencias de colores en mis sueños.

¿Ha hecho algo que intente mostrarnos lo que usted está experimentando?

A mí me gusta hacer retratos sonoros: me acerco al rostro de una persona y apunto las notas específicas de esa cara. Uno de los primeros fue el del príncipe Carlos, cuando vino de visita a la universidad. Le pregunté si podía escuchar su rostro y sonaba muy armónico.

¿Nunca ha sentido que quiere apagar el aparato?

Sólo cuando hay un color muy dominante en un espacio y estoy tratando de mantener una conversación. En esos casos, apunto la cámara hacia el techo, pues en general los techos son claros, no de colores brillantes.

Finalmente, en este caso vale la pregunta: ¿cuál es su color favorito?

Mi color favorito es el color de la berenjena: tan oscuro que parece negro pero realmente es violeta, púrpura, y suena muy agudo.

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