lunes, 11 de junio de 2012

Luxor expone los 'tesoros' hallados por egiptólogos españoles

Cuando el guerrero Iquer fue enterrado, hace 4.000 años, sus sepultureros no podían imaginarse que acabara expuesto en el Museo de Luxor. Pero así ha ocurrido, gracias al trabajo de la misión arqueológica española del Proyecto Djehuty, en Dra Abu el-Naga, la necrópolis tebana en la que el equipo de investigación de José Manuel Galán lleva trabajando más de una década.

El hallazgo del ataúd del arquero de la dinastía XI (unos 2000 a.C.) tuvo lugar durante la campaña de 2008. Pintado de rojo y con hermosos dibujos de jeroglíficos polícromos, desde entonces se ha sometido a una exhaustiva restauración por parte de los expertos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)-

"Sólo se conoce uno similar, que está en el Museo de Boston, pero el nuestro está muy bien conservado pese a que corrió abundante agua por fuera y por dentro", explica Galán, que la semana pasada se trasladó a Luxor para asistir al acto de entrega en el Museo como responsable del yacimiento.

Iqer, cuenta el egiptólogo, probablemente era de origen nubio y por ello su piel es muy oscura. Con su cuerpo quiso que se enterraran sus tres bastones de mando, dos arcos que son casi más altos que él y cinco flechas que, soprendentemente, todavía conservan sus plumas en la parte de atrás.

La salida del almacén del Proyecto Djehuty tuvo lugar el pasado 30 de mayo. A su llegada, ya estaba preparada una vitrina, en la que quedó colocado con un conjunto de vasijas de cerámica ý una bandeja de ofrendas de barro que también se hallaron en su sepultura, justo delante de la tumba de Djehuty supervisor de la Reina Hatsepsut hace 3.500 años.

Cinco piezas

"Para nosotros es muy importante que Iqer se encuentre expuesto en el Museo de Luxor, uno de los más visitados del mundo. Sólo cuatro misiones arqueológicas extranjeras han logrado tener piezas en su interior y nosotros ya tenemos cuatro y en unos meses serán cinco", asegura a ELMUNDO.es.

La primera pieza que llegó al Museo fue la Tabla del Aprendiz, un pizarrín de escuela de época de Djehuty del que no hay otro igual en todo Luxor. En él se aprecia cómo los maestros de dibujos enseñaban a los futuros artistas de las tumbas de los faraones. También está expueso un hermoso lino con una inscripción que fecha su confección en el año 2 del reinado de Amenhotep II (unos 1450 a. C).

La última pieza 'rescatada' por España de las excavaciones que llegará al Museo será, en enero, 11 de los 150 ramos de flores que le equipo de Galán encontró en el patio delantero de la tumba de Djehuty, que se conservan en unas condiciones excepcionales y demuestran que ya los egipcios, hace 3.000 años, honraban a sus muertos como los cristianos. Para estas exponer estas flores se preparan ya unas vitrinas especiales.

Estas cinco piezas son las primeras de las muchas que podrían llegar a ser expuestas en los próximos años gracias al trabajo del proyecto, ahora financiado por Unión Fenosa Gas. En sus almacenes se acumulan las piezas, que cada año son restauradas y estudiadas por los arqueólogos. "Ese es nuestro objetivo: lograr que el pasado salga a la luz y sea contemplado", concluye Galán.

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