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domingo, 29 de junio de 2014

Los extraños fenómenos de la ‘Institución Generalísimo Franco’ y la ‘Casa Cuna’

Uno de los episodios más dramáticos que jamás vivió la ciudad de Cádiz fue la terrible explosión de 1947, un día que permanecerá para siempre en el recuerdo: 18 de agosto. Pero como consecuencia directa de ello también en otros puntos cercanos se produjeron hechos terribles como el acontecido en la ‘Casa Cuna’.


Producto de la explosión de las minas y explosivos que se guardaban se registraron 150 víctimas mortales y más de 5.000 heridos, cifras no oficiales hablan de un mayor número de fallecidos y damnificados de este evento tan desastroso y del que escribiera un gran trabajo José Antonio Aparicio para Diputación así como las causas de la explosión desvelando el misterio.

El popular barrio de San Severiano estaba muy cerca de este entorno tal y quedó destrozado junto con las instalaciones de Astilleros, la Escuela de Torpedistas o la tristemente recordada ‘Casa Cuna’ que vio segada la vida de niños y religiosas que estaban en su interior.

Con el paso del tiempo comenzó a extenderse por toda Cádiz el conocimiento que en el lugar donde estaba la ‘Casa Cuna’ sucedían fenómenos extraños, insólitos, paranormales, inexplicables, llámenlo como quieran pero eran sucesos que sorprendían a aquellos que eran testigos de los mismos.

La explosión de Cádiz llevó al derrumbe del edificio y en adelante sería una referencia para explicar, o tratarlo, los fenómenos que allí se producen. Cuando se llegó al lugar y se trató de buscar víctimas se hallaron los cuerpos de los niños aún acorrucados en sus colchones como sumidos en un sueño eterno entre los escombros, una visión muy real que daba pánico.

Limpiado el lugar de escombros quedó un solar donde sería edificado la escuela “Institución Generalísimo Franco”,que posteriormente sería llamada “Institución Provincial Gaditana”.

Era una escuela para chicas, algunas en régimen de internado. Acudían a la escuela y al finalizar las clases regresaban a sus hogares (excepto las internas). En tal lugar pronto comenzaron a hablar de extraños incidentes que tenían lugar en las habitaciones, unas habitaciones que estaban en el mismo punto y en la misma ubicación que las de la derruida ‘Casa Cuna’.

Así las chicas comenzaron a decir que, por las noches o a pleno día, escuchaban ruidos como de niños por los pasillos, cuando allí no había niños, o llantos de bebé desconsolado. Igualmente las chicas internas se sentían observadas, como si estuvieran acompañadas, sentían pasos que venían de la nada.

No trataban de conceder importancia sobre estos fenómenos, dejándolo siempre sujeto a su imaginación, o la sugestión por los comentario que ya hablaban de los fantasmas de los niños fallecidos que se estaban manifestando.

Pero poco duró ese convencimiento, los fenómenos iban a más: puertas que se cerraban y se abrían solas, luces que se encendían en plena noche, campanas que doblaban sin que hubiera campanas en el nuevo edificio e, incluso, como culmen, se llegó a ver vagar por uno de los pasillos -a decir de los testigos- el fantasma de una monja tal y como iban vestidas las hermanas que realizaban su piadosa labor en el hospicio de la ‘Casa Cuna’.

Muchos comentaban que todo era una fabulación, un invento de niñas asustadas, otros creían en los testimonios de aquellas chicas que nada tenían que ganar con ello. Recientemente, con los relatos de apariciones en el lugar, también vuelven a surgir las brumas de la duda entre los más escépticos pero ¿cómo explicárselo a quién ha sido testigo de lo imposible?

Los fenómenos se seguían produciendo en el interior y las alumnas también pudieron ver a unos niños jugando dentro de una habitación, era como una visión de otro tiempo, allí estaban tres niños de no más de 6 años que jugaban entre ellos. Cuando la chica entró en el dormitorio aquellos niños la miraron y desaparecieron. Quedó lívida y solamente pudo salir corriendo de allí y contarlo a su amiga más cercana.

Con posterioridad el edificio pasó a ser Radio Onda Litoral (entre otras funciones) y también hubo experiencias paranormales (como ya hemos relatado desde este mismo medio CÁDIZDIRECTO) tales como ver a niños aparecidos en uno de los pasillos o comprobar como estos infantes se cruzaban por delante de los cristales. Todo ello puso muy nerviosos a los trabajadores que, evidentemente, nunca se está preparado para vivir este tipo de experiencias.

Hay quién dude de estos fenómenos, otros se lo toman a leyenda, a cuento para asustar, pero sólo unos pocos saben que todo lo que allí sucedía es real porque ellos lo han vivido en primera persona y saben que en algún lugar hay un niño “de otro mundo” esperando su momento para manifestarse.

Fuente:
Cádiz Directo
José Manuel García Bautista

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