miércoles, 23 de julio de 2014

La distracción es una herramienta perfecta para manipular a la gente

Una investigación realizada por Richard Petty, Gary Wells y Timothy Brock que fue publicada en el Journal of Personality and Social Psychology (Vol 34(5), Nov 1976, 874-884) sugiere precisamente que, en algunos contextos en donde existe un factor de distracción, el influjo de la propaganda resulta más efectivo.

El estudio concluyó que, cuando se trata de comunicar un argumento a favor de una postura, la distracción refuerza el carácter convincente del mismo –a diferencia de cuando se trata de insertar un sentimiento.
Durante el experimento los voluntarios encararon dos tipos de propaganda, una que podía ser fácilmente contraargumentada, y otra que no. Cuando estaban distraídos mientras se les abordaba con el segundo tipo de propaganda, demostraron ser menos propensos a aceptarla –aparentemente, porque su complejidad la hacía más sentimental que racional. En cambio, cuando los propagandistas tenían que “vender” una postura fácilmente cuestionable, encontraron que los voluntarios eran notablemente más propensos a comprarla cuando existía una distracción de por medio.

El estudio representa una muestra relativamente pequeña pero, curiosamente, refuerza esa conclusión analítica e intuitiva que muchas personas han percibido: la distracción vulnera los anticuerpos críticos en una población. Quizá por está razón, entre otras, los políticos siempre han apoyado los espectáculos deportivos, mientras que las corporaciones son cada vez más asiduas a los espectáculos de entretenimiento. Un concierto de reivindicación social patrocinado por Coca-cola.

Fuente: Pijamasurf

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