miércoles, 24 de septiembre de 2014

Dawkins: 'Es arrogante pensar que estamos solos en el Universo'

«La idea de que estamos solos en el Universo me parece totalmente inverosímil y arrogante. Teniendo en cuenta la cantidad de planetas y estrellas que sabemos que existen, es extraordinariamente improbable que seamos la única forma de vida evolucionada». El biólogo darwinista Richard Dawkins, famoso por sus campañas a favor del ateísmo, proclamó ayer su fe en los extraterrestres, e incluso se atrevió a proponer una «taxonomía preliminar» para describir cómo podrían ser los alienígenas que deben existir ahí fuera.


En una apasionada conferencia pronunciada en la jornada inaugural del Festival Starmus, un congreso astronómico internacional que se va a celebrar durante toda esta semana en Tenerife, el catedrático de Oxford admitió que en esta ocasión se iba a adentrar de lleno «en el terreno de la especulación», pero aseguró que él apuesta por la vida extraterrestre por el peso de la evidencia astronómica.

Si en las últimas décadas se ha comprobado que sólo en nuestra galaxia existen 100.000 millones de planetas, de los cuales 10.000 millones se encuentran en zonas consideradas habitables de sus estrellas, a Dawkins la idea de que la vida en la Tierra sea una insólita excepción cósmica en el Universo le parece prácticamente imposible. Para el autor de obras tan importantes como 'El gen egoísta' o 'El espejismo de Dios', lo que la ciencia está comprobando con indicios cada vez más sólidos es que no somos el ombligo del Universo, en un paraíso planetario diseñado para nosotros por un creador.

Por el contrario, los hallazgos de la Astronomía indican que la Tierra es uno de los muchos mundos donde la vida ha iniciado un proceso evolutivo, según dijo el biólogo ante un auditorio abarrotado de aficionados al estudio del Cosmos. Entre el público también se encontraba la otra gran estrella invitada, Stephen Hawking, que impartirá hoy una conferencia.

Darse la mano con E. T.

«Lo verosímil, y lo más probable, es que el Universo tenga muchas formas de vida», asegura Dawkins. «La dificultad es demostrarlo, porque esas formas de vida están en islas separadas por inmensas distancias». Por eso, el biólogo británico cree que si algún día logramos contactar con E-T, será mediante señales de radio, pero duda mucho que «podamos darnos la mano» con un alienígena.

Y desde ese punto de vista, Dawkins cree que sin duda merecen la pena iniciativas como el SETI, el proyecto para la búsqueda de vida inteligente que impulsó el mítico astrónomo y divulgador Carl Sagan para captar señales de otras civilizaciones. «Es una apuesta arriesgada en la que el éxito es muy improbable, pero podría dar resultados», dijo.

¿Cómo podrían ser esas formas de vida extraterrestre? ¿Tenemos suficientes datos como para arriesgarnos a predecir cómo sería la biología de otros mundos? Dawkins admite que cualquier propuesta en este terreno necesariamente tiene que ser un ejercicio imaginativo. Sin embargo, considera que «sabemos lo suficiente sobre los principios básicos de la vida» como para proponer algunas «hipótesis bien fundadas».

Ante todo, Dawkins (como buen discípulo del autor de 'El origen de las especies') dice que apostaría «su camisa» a que la vida en otros mundos sigue una evolución darwinista basada en la selección natural. El biólogo mostró algunos ejemplos clásicos de mutaciones adaptativas que favorecen la supervivencia de especies en la Tierra, como unas diminutas orugas que se apiñan para parecer un animal gigante, insectos que se camuflan de sus depredadores adoptando forma de espina, o peces que se disfrazan de algas.

Si los alienígenas existen, a Dawkins no le cabe la menor duda de que todos ellos «están en el negocio de sobrevivir para reproducirse» mediante toda clase de adaptaciones que les ofrecen ventajas sobre los competidores en su entorno.

El biólogo ateo, en definitiva, reconoció que está deseando que se hallen las primeras pruebas de vida en Marte, para dar un nuevo golpe a «la vanidad humana» y al «antropocentrismo» de creernos seres especiales de origen divino. De la misma manera que la Ciencia ya desmontó la idea de que el Sol giraba en torno a la Tierra, para Dawkins la siguiente gran revolución copernicana sería comprobar que la vida no es en absoluto un monopolio de la Tierra.

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