miércoles, 15 de octubre de 2014

El misterio de los Genpets

A lo largo de estas últimas décadas, la investigación genética ha evolucionado a pasos agigantados. Al poco tiempo de descodificar el genoma a través del famoso “Proyecto genoma humano” mediante la batuta del famoso Genetista y médico Francis Collins, el cual ejercía como director de tan fascinante e histórico descubrimiento, empezaban a surgir ideas y planteamientos que cuestionaban nuestra ética más profunda. Así en este campo ya no solo entraba el “Como” sino más bien se le dio la apertura al “por qué”. En este tipo de cuestiones referidas a obrar o manipular ciertos componentes genéticos surgía una pregunta profunda e intrínseca que no deja indiferente a nadie, ¿Sería lo correcto? Pronto surgirían debates sobre la clonación, mezcla de genomas o la creación total de un ser biológico. En este campo entraría la filosofía, algo que parecía cosa de la ilustración o de siglos atrás. Algo que parecía un poco obsoleto pero la ética es una de las bases para que exista una empatía para vivir en armonía.

Esa preocupación, ese miedo de “jugar a ser dioses” parecía latente en la comunidad científica pero no solo en compañeros de la profesión, también en personas normales que sentían un escalofrío de tan solo pensarlo. 

Ahora sumerjámonos en la “mitología”, hoy por hoy un tanto difusa, de las primeras civilizaciones de las que tenemos constancia. Hablamos de Summer, la idea de que unos visitantes del cielo llegasen con un objetivo y para ello necesitasen una mano de obra barata para esclavizar no es más que un mero reflejo de nuestro espejo psíquico, de nuestra condición más intrínseca. Es por ello que nos interesa tanto la robótica. El ser humano tiende a ser vago. Por esa causa buscamos hacer de nuestra vida más fácil, preferimos suprimir o facilitar las tareas a modo de tener un esclavo o sustituto que nos ayude. Y si se tratase de una entidad sintética no nos daría remordimiento porque en términos biológicos no estaría “vivo”. 

Todo esto se vio reflejado en el año 2008, una misteriosa web, una empresa extraña llamada Bio-genica. Dicha entidad se dedicaba a fabricar deliberadamente a unos “seres” totalmente biológicos con 7 personalidades programadas distintas en su código genético. A su vez los empaquetaba y comercializaba a modo de juguete en estados de hibernación esperando a la compra de algún niño curioso. El revuelo que causó la venta de este tipo de “muñecos” a nivel usuario fue sin precedentes. Tanto fue así que algunos medios de comunicación en el año 2008 alertaron sobre este asunto mostrándose sorprendidos y desalentados ante tan atroz comercio. Al leer este párrafo sin duda muchas personas pueden ponerse las manos sobre la cabeza, pero no se desespere, tiene truco.

Resultó una broma muy ingeniosa. En realidad consistía en una exposición artística mixta del autor Adam Brandejs quien diseñó las figuras, la forma de exposición y el sitio de Internet. Este proyecto ha sido mostrado en diferentes galerías de arte en Canadá y Europa. Dicho de otra manera, GenPets se está dando a conocer por el mundo como si fuera ingeniería genética real, pero no lo es.

Las criaturas son muñecos automatizados hechos de látex y plástico, con un circuito electrónico que simula una respiración lenta. De aspecto parecen pequeños humanoides sin pelo, y fueron diseñados para ser presentados como criaturas vivas. La idea de esta exhibición es fomentar la discusión abierta sobre posibles beneficios o perjuicios de la bio-ingeniería además de la reacción que esto genera en diferentes personas.

A pesar de todo ello, algunas personas siguen pensando que se trata de un proyecto en cubierto. Que los genpets son reales y la única forma de venderlos como tal sería a través de esta forma, haciendo creer que es mentira. 

Aun así no hay pruebas de que confirmen la veracidad de la naturaleza biológica de estos “duendecillos”. Es por tanto que el asunto se reduce a una toma de conciencia y una forma de reavivar el debate de la bioingeniería por parte del artista.

Fuente: Genpets

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