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miércoles, 5 de noviembre de 2014

¿Creían los autores de las pinturas rupestres escuchar a los espíritus?

Algunos de los primeros logros artísticos de la humanidad, incluyendo las pinturas rupestres, los petroglifos y las misteriosas estructuras megalíticas como Stonehenge, pudieron haber sido inspirados por el comportamiento de las ondas de sonido que, entonces, bien podrían haber sido malinterpretadas como sobrenaturales. Esta es la curiosa y particular teoría del arqueólogo Steven J. Waller, que ha estudiado el arte prehistórico durante las dos últimas décadas y siente un especial interés por los sonidos y cómo son percibidos en yacimientos y parajes especiales.


Según explica Waller durante la Reunión de la Sociedad Acústica de América (ASA), que se celebra estos días en Indianapolis, «la mitología antigua explicaba los ecos de las bocas de las cuevas como las respuestas de los espíritus, por lo que nuestros antepasados pudieron haber hecho las pinturas rupestres en respuesta a estos ecos y su creencia de que los espíritus habitaban esos lugares rocosos, como cuevas o barrancos».

Así como el reflejo de la luz nos da la ilusión de vernos a nosotros mismos duplicados en un espejo, el eco en una cueva puede resultar «en una ilusión auditiva de que alguien nos contesta desde dentro», dice Waller.

Dioses con pezuñas
El eco de las palmas puede sonar de manera similar a los golpes de las pezuñas, mientras que varios ecos dentro de una caverna pueden desdibujarse juntos en una reverberación atronadora que imita el sonido de un rebaño de animales ungulados en estampida.

«Muchas culturas antiguas atribuyen los truenos en el cielo a los 'dioses del trueno con pezuñas', así que tiene sentido que la reverberación dentro de las cuevas fuera interpretada como un trueno y las pinturas de esos mismos dioses ungulados inspiraran las paredes de la cuevas», dice el arqueólogo. «Esta teoría es apoyada por las mediciones acústicas, que muestran la correspondencia estadísticamente significativa entre los sitios de arte rupestre y los lugares con la reflexión del sonido más fuerte».

El misterio de Stonehenge
Otras características acústicas también pueden haber sido mal interpretadas por las antiguas culturas que desconocían la teoría de las ondas de sonido. Waller cree que lo mismo ocurre en el círculo de piedras de Stonehenge. A su juicio, la construcción podría responder a un efecto sonoro conocido como «interferencia acústica», que sucede cuando dos fuentes de sonido, como unas flautas, tocan la misma nota al mismo tiempo desde lugares distintos. A medida que el receptor de ese sonido se mueve, las ondas de sonido, en lugar de alinearse para elevar el volumen del sonido, rebotan entre sí y crean un efecto distinto, en el que se amortiguan la una a la otra. En ese momento, se hace el silencio pese a estar sonando ambas a la vez. La impresión final es que alrededor de la fuente del sonido hay «un anillo de grandes objetos invisibles bloqueándolo», una estructura «similar» a la que tiene Stonehenge.

Para demostrar esta teoría, Waller se llevó a varios voluntarios al campo, situó una fuente de sonido en el centro y les hizo caminar en torno a ella con los ojos vendados, pidiéndoles después que dibujaran la ilusión auditiva que habían experimentado. Hicieron dibujos muy similares al Stonehenge. «Mi teoría de que patrones de interferencias acústicas sirvieron como modelos para muchos círculos megalíticos de piedra se sostiene en antiguas leyendas de dos gaiteros mágicos que atraían a las doncellas para bailar en un círculo y las convertían en piedras», señala.

Según el investigador, su estudio demuestra que los fenómenos acústicos eran culturalmente significativos para los primeros seres humanos, por lo que los paisajes sonoros naturales de los sitios arqueológicos deben ser preservados en su estado natural para su posterior estudio y una mayor apreciación.

«Incluso hoy en día, la información sensorial se puede utilizar para manipular la percepción y dar lugar a ilusiones inconsistentes con la realidad científica, que podrían tener aplicaciones prácticas interesantes para la realidad virtual y los efectos especiales en los medios de entretenimiento», dice Walter.

La historia de la humanidad está llena de tales interpretaciones erróneas, como la ilusión visual de que el Sol se mueve alrededor de la Tierra. «El sonido, que es invisible y tiene propiedades complejas, puede conducir fácilmente a las ilusiones auditivas de lo sobrenatural», apunta el investigador. Quizás hoy en día también estemos malinterpretando otros fenómenos.

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