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miércoles, 12 de noviembre de 2014

Prueba matemática, el universo pudo surgir de la nada

Un equipo de cosmólogos del Wuhan Institute demuestra, matemáticamente, que todo un universo ciertamente puede surgir de la nada. Este resultado es un paso monumental en nuestro entendimiento de nuestra propia existencia, que es simplemente una forma más de decir de que nuestro universo se entienda a sí mismo. Tal y como poéticamente aludía el famoso cosmólogo Carl Sangan en una de sus frases más célebres “nosotros somos el mecanismo que utiliza el universo para reconocerse a sí mismo”, dicho de otra manera nosotros seríamos el universo en sí mismo.

Pero, ¿cómo lograron esto? Pues existe una ecuación (fórmula) matemática muy famosa que se llama la Ecuación Wheeler–DeWitt, que intenta reconciliar la Mecánica Cuántica (del mundo de lo pequeño) con la Relatividad (del mundo de las cosas inmensamente grandes o extremadamente rápidas). Sucede que la nueva prueba matemática de que el universo puede surgir de la nada es totalmente consistente con esta ecuación.

¿Alguien podría definir lo que es la nada? En esta pregunta es donde entran otra de las grandes herramientas desarrolladas por la humanidad, el Principio de Incertidumbre de Heisenberg, que nos dice que existen fluctuaciones probabilísticas en el vacío, llamadas un "vacío falso metaestable". ¿Qué significa eso? Pues significa que "la nada" en su definición más pura posible no existe, sino más bien que en esta "nada" siempre existirán fluctuaciones aleatorias cuánticas regidas por las leyes de la probabilidad.

Todo ello significa que incluso en el lugar más "vacío" del universo, o incluso "fuera" de nuestro universo, siempre existirá la probabilidad de que "algo", ocurra, y a ese "algo" se le llaman "fluctuaciones cuánticas".

Una forma de imaginar esto es un caldero lleno de agua y que empezamos a calentar. Cuando este empieza a hervir notamos que en su superficie surgen muchos movimientos violentos, incluyendo burbujas de forma espontáneas. Eso es más o menos el concepto de "fluctuaciones".

Lo que muchos temen es que esto invalida la necesidad de un "Creador" para la existencia del universo. Esto claramente nos dice matemáticamente que no es necesario un Creador para que terminemos en un universo como el cual experimentamos.

Todo en el cosmos son variables y probabilidades que si lo aplicamos a la existencia de multiversos pues tendrían que existir otros desarrollados de una manera distinta infinitesimalmente. Esto quiere decir que nosotros al pertenecer a tan solo uno de infinitos universos con unas variables concretas, es posible que gracias a la variabilidad que existe matemáticamente hayamos surgido casualmente.

En otras palabras, un pez no tiene que maravillarse por qué el mar es algo tan perfecto para su existencia y tan acoplado a sus aletas para nadar, ni un ave debe asumir que fue un Creador que le dio sus alas para volar por los aires, ya que en ambos casos estos sencillamente evolucionaron como respuesta a su propio medio ambiente local.

Y lo mismo podemos decir de nosotros los humanos: Estamos vivos y experimentamos lo que aparenta ser un universo tan perfectamente creado para nosotros, por la sencilla (y tonta) razón de que es en este tipo de universos que se puede evolucionar hacia seres como nosotros mismos (así como en otros universos evolucionarán otros seres moldeados a las realidades de esos otros universos).


Fuente: Eliax


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