sábado, 13 de diciembre de 2014

El enigma del tiempo: Reflexiones

El tiempo en definitiva y de forma primordial es un misterio. Posiblemente engendrado o inventado por la imaginación humana, una especie de representación de sucesos consecuentes en el dinamismo intrínseco del universo. Con ello surgen cuestiones como las de los universos paralelos a raíz de los últimos descubrimientos del siglo XX, en lo que se refiere a la radiación de microondas de fondo, que también es una huella remanente del bien conocido y llamado hecho que tras él surgió el universo, el big-bang.

¿La Realidad se encuentra en el interior del tiempo? ¿O es parte de ella? Estas y otras muchas cuestiones les ha quebrado la cabeza a muchos personajes de la historia e individuos de la prehistoria, cuando el hombre se enfrentaba con un problema inmanente como la comprensión o el conocimiento “real” sobre la realidad en sí misma. Por tanto comprendemos que es un problema y lo seguirá siendo probablemente siempre. La realidad es una, única y verdadera. Nuestra ciencia una representación a través de nuestros sentidos generalizados. Es por ello que tenemos cierta ventaja porque sabemos que no podemos saber que es y como es la realidad en su esencia realística. Esto es un gran paso, una batalla ganada al ego humano. 


Para describir la realidad, el ser humano ha desarrollado una herramienta veraz que puede acercarse a la verdad más verdadera, pero nunca llegar a ella. Y si creemos que llegamos a conocerla, probablemente sea una ilusión de nuestros sentidos. A causa de esta paradoja surge la ciencia y con ella sus vertientes o campos para obtener una representación o explicación aproximada de los misterios que nos rodean constantemente. En siglos pasados la importancia para comprender o aproximarse a estos problemas, las repuestas estaban más cercanas en el campo filosófico. La reflexión, la razón y la pura observación que proporcionaba la filosofía sirvieron de útero fecundativo a lo que hoy podemos conocer como Física. Ella contrasta con comprender el funcionamiento de la realidad mientras que el planteamiento filosófico intentaba siempre especular el por qué de estas cuestiones. En la actualidad parece que la física además de comprender los mecanismos de las leyes sin darse cuenta “ha robado la pregunta del por qué a la filosofía”. 

Volviendo al problema inmanente del tiempo surgen otras cuestiones muy interesantes a lo largo de nuestra historia. ¿El tiempo fluye al margen de la consciencia? Evidentemente sí. Lo demuestran todas esas huellas y reminiscencias geológicas y astronómicas que nos datan cifras de miles de millones de años. Es por ello que de forma ilusoria resolvemos enigmas que parecían imposibles hace cientos de años. Podemos concluir fervientemente que el tiempo es un enigma porque su naturaleza y la causa de su ritmo son incontenibles y su esencia parece fugitiva. Otras cuestiones interesantes podemos plantear: ¿El tiempo es eterno o surgió con el universo como adjetividad? Ciertamente parece dificultoso contestar rotundamente este tipo de cuestiones pero Einstein por ejemplo lo denominó temporeidad. El tiempo como una propiedad más del universo que nació con él. Todo ello desde la perspectiva relativista la cual no es la única que puede representar cuestiones principales sobre la realidad. Una disciplina o nueva forma de entender el universo pionera en la edad contemporánea es la física cuántica. Su mundo y sus leyes funcionan totalmente distintos. Un universo casi aparte que rompe con cualquier ley fundamental de la relatividad de Einstein. Aún hoy por hoy es todavía un reto conciliar estos planteamientos pero que se mantienen paralelamente en el corazón de la ciencia. De todas formas hay que destacar que siguen siendo teorías mayoritariamente aceptadas pero que no están exentas de cambio en la maravillosa rueda renovadora de la ciencia. Un aspecto muy curioso es que como habíamos comentado antes, el tiempo es un enigma pero sin él no se podría fundamentar nuestra física. Por tanto, ¡nuestros pilares se fundamentan sobre un enigma!

Para entender nuestras concepciones actuales es preciso analizar al menos superficialmente el problema del tiempo en los orígenes filosóficos. 

El tiempo de Aristóteles.

Para Aristóteles el universo se constituía por un conjunto de elementos. El espacio era único, dimensional e independiente. El tiempo más de lo mismo, independiente, existente como substancialidad. La materia otro elemento más, separado al que le ocurren fenómenos. Y todos estos elementos que se caracterizarían a sí mismos y por separados construirían la realidad y el universo. Una concepción razonable en el contexto histórico en el cual pertenece. 

Tuvo que pasar mucho tiempo para que llegase Newton. Con su llegada matematizó toda esta serie de conceptos. Toda una revolución intelectual y conceptual de la realidad. Construyó lo que se llama el tiempo referencial con una duración métrica. Estableció también el espacio referencial dándole longitud métrica. Midió la materia como cantidad. En definitivas cuentas, caracterizó todo aquello que parecía infinito e incontenible como herramienta para intentar comprender de manera referencial y representativa nuestro universo. 

“Hay que caracterizar tanto como se pueda y lo mejor que se pueda cada tanto” Newton. 

Luego toda esta matematización y caracterización se perfeccionó gracias a las contribuciones de Galileo y Kepler dando lugar a nuestra física. Pero la física de Newton hoy por hoy es errónea pero ayudó al perfeccionamiento de nuestras herramientas para representar nuestra realidad. Con la relatividad de Einstein el universo constituiría una estructuralidad única llena de propiedades, el tiempo, el espacio, la materia y sus fenómenos son propiedades fundamentales con respectividad extrínseca entre ellos del universo como una cosa única. El principal fundamento constante a lo largo del tiempo y en todos los lugares es la luz, es lo único simultáneo y presente en todas partes. Parece hasta místico el concepto, se diría que todo es luz.

 De todas formas todavía nos quedaría mucho por desarrollar este tema fascinante pero en conclusiones generales, sabemos que no podemos saber realmente por qué existe el universo. El universo al ser temporeo tiene que haber emergido de “algo”. Todo en el universo es emergente, nada es fundamental, ciertamente esto es plausible dentro del relatividad de Einstein. Siempre una cosa parte de otra. Algunas teorías comentan que antes de nuestro universo podría haber existido otro anterior y por tanto “otro tiempo”. ¿Quién sabe? De hecho por lo visto existen indicios del nacimiento de un universo dentro de nuestro universo, entonces se especula que nuestro universo procedería de otro universo tal vez más grande. Aún así ésto no responde a nuestros problemas más fundamentales. Pero ¿si existen otros universos o existieron éstos podrían tener otras propiedades? ¿Otras formas de materia? ¿Otras formas de tiempo? La conclusión fundamental es la siguiente: Sabemos que no podemos saber cual es el sentido real de la existencia de la realidad o si lo tiene.

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