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miércoles, 8 de abril de 2015

Pájaros 'meteorólogos' que detectan tornados con antelación

Antes de que comenzara la gran tormenta, recogieron su nido y pusieron rumbo a otra zona, fuera de su ruta migratoria habitual. El chipe o reinita alidorada (Vermivora chrysoptera), una pequeña ave migratoria que vive entre América del Norte y América del Sur, se libró así de una devastadora tormenta que generó, al menos, 84 tornados y acabó con la vida de 35 personas en EEUU en la primavera de 2014. 

Un estudio publicado en la revista Current Biology ha analizado el comportamiento y la capacidad para detectar fenómenos meteorológicos de este pájaro, que suele permanecer en América del Norte durante la época de cría y pasa los inviernos en América del Sur.

El descubrimiento se produjo por casualidad, pues el equipo de investigadores que firma el artículo se encontraba en las Montañas Cumberland, en el estado de Tennessee, estudiando las rutas migratorias de las aves. En concreto, los científicos estaban evaluando si estos pájaros, que miden poco más de 10 centímetros de longitud, podían llevar geolocalizadores en su cuerpo. En total, colocaron una veintena de dispositivos para monitorizar sus movimientos.

Los investigadores observaron, intrigados, cómo estas aves abandonaban de repente el lugar en el que iban a pasar la época de reproducción, al que prácticamente acababan de llegar tras un largo viaje en el que habían recorrido alrededor de 2.500 kilómetros.

Cuando evacuaron la zona, la tormenta se encontraba a algo menos de 1.000 kilómetros. En total, las reinitas alidoradas recorrieron hasta 1.500 kilómetros en cinco días. Los investigadores creen que fue para evitar esta gran tormenta. La mayoría se dirigió al Golfo de México y una de ellas llegó hasta Cuba. Cuando la tormenta pasó, algunas aves regresaron al mismo área.

«El hallazgo más curioso es que las aves se marcharon bastante antes de que la tormenta comenzara», explica Henry Streby, investigador de la Universidad de California,en una nota de prensa. «Al mismo tiempo que los meteorólogos del Canal del Tiempo estaban diciendo que la tormenta se dirigía hacia donde nos encontrábamos, los pájaros aparentemente ya habían hecho las maletas y evacuado la zona», añade.

Infrasonidos asociados a grandes tormentas
Las aves huyeron de la zona más de 24 horas antes de que llegara la tormenta, según asegura el estudio. Los autores creen que detectaron que ésta se acercaba gracias a los infrasonidos asociados a este tipo de fenómenos meteorológicos. Se trata de ondas acústicas cuya frecuencia está por debajo del espectro que los humanos podemos oír.

Desde hace décadas, los físicos y los meteorólogos saben que las tormentas con capacidad de provocar tornados generan ondas sonoras que se desplazan miles de kilómetros. Se cree que algunas aves, como las palomas, son sensibles a estas frecuencias.

Los resultados de este estudio, añaden los autores, sugieren que las aves son flexibles en sus rutas migratorias cuando hay algún acontecimiento imprevisto, lo que probablemente supone una ventaja que les ayudará a adaptarse al cambio climático. Según creen los científicos, el calentamiento global contribuirá a que se produzcan con más frecuencia fenómenos meteorológicos extremos. No obstante, aunque su disponibilidad para cambiar de planes puede ayudar a algunas especies de pájaros a sobrevivir, Streby advierte que «este comportamiento presumiblemente hará que gasten más energía y tiempo. Energía y tiempo que deberían dedicar a la reproducción».

A lo largo de este año, este equipo va a colocar geolocalizadores en el lomo de cientos de reinitas alidoradas y otras especies similares para seguir sus pasos y determinar con detalle cuáles son sus rutas migratorias y cómo se desplazan.

Fuente:
El Mundo

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