sábado, 25 de abril de 2015

Presentación de "El Último Dios Viviente"

El pasado jueves, en el salón de actos del Corte Inglés de Santa Cruz de Tenerife, tuvo lugar la presentación de una obra que sin duda dará mucho que hablar en los próximos meses. De la mano de Juan Luis Díaz, un apasionado de la figura de Leonardo Da Vinci, que ha dedicado siete años de su vida a su investigación, nace “El Último Dios Viviente”, el primer tomo de 310 páginas de una futura trilogía, publicado por Editorial Círculo Rojo.

Como ya adelantamos en una entrevista concedida por su autor a Clave7 ante los micrófonos de Radio Geneto 107.5 FM, en sus páginas cuenta en forma novelada el proceso que llevó a tan apasionante descubrimiento. Al parecer, en palabras del autor, el genial Leonardo también usó la tecnica especular en sus cuadros para “pintar lo que realmente quería y sabía que no le dejarían”.

El autor preparando su presentación.
El acto fue conducido por el periodista Cesar Sar, bien conocido en nuestras islas por su
aventura de venderlo todo para recorrer el mundo, algo que le tomó unos 400 días por un periplo de 30 países.

El periodista Cesar Sar
La presentación también corrió a cargo del escritor y abogado Jose Carlos Gil Marín, galardonado con varios premios de periodismo y autor de libros como "Barack Hussein Obama, El Presidente de El Simbolo Perdido".

El autor confiesa que su gran pasión nació con la visión de la obra pictorica San Juan Bautista Baco, que el genio llevara a cabo entre 1510 y 1515, expuesta en el Museo del Louvre, en París. “Estamos acostumbrados a pensar en la figura de San Juan Bautista en un desierto, no en un lugar tan fertil”.

Pero no fue hasta la visita al Museo del Prado cuando se percató que había cosas que no encajaban las obras de Da Vinci.

Confiesa que desde ese instante comenzó a ver los cuadros de Leonardo de manera distinta.
Descubrió que usando un espejo, ciertas obras revelaban “otra imagen”, “otro mensaje”. “El decia –refiriendose el autor a Da Vinci- que la mejor forma de esconder algo es dajandolo a la vista. Y todo está en la observación. Y no solo lo dejó en sus cuadros, sino también en sus palabras. En cualquier rincón de un boceto dejaba palabras sueltas.”

El periodista Jose Carlos Gil Marin
En las obras que el genio había dedicado a figuras icónicas cristianas, fue aquellas en las que más incongruencias encontraba. “Donde es mejor guardar su berdadera creencia que en obras “cristianas”. Así se garantizaba Leonardo que esos cuadros serían cuidados. Por eso utilizaba la madera de nogal para los marcos, la más cara y las más dificil de conseguir en aquella época. Pero la pagaba ¿por qué? Porque el quería que esto llegara hasta nuestros días.”

Sin duda parace inahudito que tras 500 años, con millones de observadores, con cientos de estudios y estudiosos de las obras de aquel exponente del Renacentismo, nadie se haya percatado antes de esto. Pero en palabras de Juan Luis Díaz, “Quizás muchos de ellos solo miraban, no observaban.”

Cesar Sar, Juan Luis Díaz y Jose Carlos Gil Marín
“Muchas personas me han dicho que este libro nunca vería la luz... En serio. Me dijeron cosas como “nunca podrás publicarlo” o “no lo podrás hacer sin mi ayuda”. Pero hay una frase que me impulso: Bienvenida sea la muerte, pero nunca me rendiré”. Confiesa el autor sin poder evitar emocionarse, los muchos quebraderos de cabeza que, a modo de efectos adversos colaterales, ha conllevado su atrevimiento.

La presentación estuvo amenizada por el arte musical de jovenes maestros de amplia carrera como los pianistas Ana Laura Simoes, Tomás González y Priscila González a la flauta.

Como conseguir tu ejemplar de "El Último Dios Viviente":


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