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miércoles, 10 de junio de 2015

Chamán acusado de violador en serie, en rezos y negocios con la Administración de Bogotá

La Fundación Carare, que era liderada por el taita Édgar Orlando Gaitán Camacho, capturado en los últimos días por violar presuntamente a unas 50 mujeres, algunas de ellas menores de edad, se benefició de contratos de la Administración Distrital.

En bases de datos oficiales, ELTIEMPO.COM encontró que la Fundación Carare fue contratada en dos oportunidades por la Unidad de Mantenimiento Vial (UMV), en el 2012. Los dos contratos, de prestación de servicios profesionales, fueron firmados de manera directa.


Contrato número 51
El primero de ellos, el contrato 51, se selló por 20 millones de pesos y se hizo con el siguiente objeto, según se desprende de la información oficial conocida en los archivos de la UMV: “Prestación de servicios de apoyo a la gerencia de gestión ambiental en el diseño metodológico de estrategias para la vinculación ciudadana en la priorización de vías y sensibilización de la comunidad para la ejecución de las obras de intervención vial”.

El segundo contrato (el número 88) fue firmado por 80 millones de pesos. En esta ocasión, al contratista se le adjudicó la responsabilidad de “realizar la sensibilización y difusión de los cabildos ciudadanos de presupuesto participativo de carácter decisorio sobre la priorización de vías a intervenir en las diferentes localidades del Distrito”.

Es decir, la Fundación Carare tuvo vínculos con una de las principales estrategias de la Alcaldía para reparar la deteriorada malla vial de Bogotá: los cabildos ciudadanos, en donde la gente tenía voz para buscar que sus calles fueran pavimentadas.

En ambos contratos no aparece la firma del chamán, sino que figura Édgar Alfonso Varela Guevara como representante legal.

Sin embargo, ELTIEMPO.COM revisó los registros de la Cámara de Comercio y encontró los vínculos directos del chamán con la Fundación Carare, de la que era líder y socio fundador, según la propia Fiscalía.

Gaitán Camacho, capturado en La Vega (Cundinamarca) el pasado 4 de junio, aparece como uno de los cinco integrantes del consejo directivo de la Fundación Carare, inscrita en la Cámara de Comercio el 5 de diciembre del 2003 como una entidad sin ánimo de lucro.

En el objeto social, entre otras, se presenta como una fundación dedicada al “fortalecimiento del bienestar y el mejoramiento de la calidad de vida del ser humano, las comunidades, especialmente las más vulnerables y su entorno desde una orientación espiritual, con todos los saberes culturales…”.

Según la Fiscalía, Gaitán Camacho, hoy preso en la cárcel de Villeta, “era conocido como El Taita y ofrecía servicios de sanación utilizando esta especie botánica (el yagé), con la cual hacía perder la voluntad a las víctimas tras hacérsela ingerir para después abusar (sexualmente) de ellas”.

Contrato número 88
El chamán es acusado de participar en por lo menos en 50 casos de violación, cuatro de los cuales habrían sido contra menores de edad. Su accionar no solo se habría centrado en Cundinamarca, sino también en Antioquia y Córdoba.

ELTIEMPO.COM intentó hablar con la entonces directora de la UMV en el 2012, María Gilma Gómez Sánchez, para que explicara las razones de estos dos contratos, pero no fue posible localizarla.

No obstante, personas que trabajaron con ella revelaron que la entonces funcionaria conocía personalmente al taita y lo solía visitar en compañía de otros funcionarios.

“Ella participaba de algunos retiros espirituales y en la agenda diaria en la UMV figuraban esas citas”, contó un exempleado de Gómez Sánchez en la UMV, que pidió la reserva de su identidad.

Otras versiones oficiales indican, incluso, que el chamán solía visitar las instalaciones de la UMV en horas de la madrugada para hacer todo tipo de rezos en las oficinas ubicadas en el edificio del CAD, en la carrera 30 con calle 26.

Por su parte, los teléfonos de la Fundación Carare no sirven y el representante legal, Édgar Alfonso Varela Guevara, respondió una llamada de este diario. Al escuchar de qué se trataba, colgó y luego no volvió a responder las llamadas ni los mensajes.

En la actual administración de la UMV, presidida por Juan Carlos Abreo, desconocían por completo que, para celebrar los cabildos ciudadanos sobre arreglo de vías, se contrató a una fundación dirigida por un chamán que hoy pasa sus días en la cárcel señalado de ser un violador en serie.

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