miércoles, 8 de julio de 2015

Lluvia de estrellas... "a la carta"

Un regalo único para un cumpleaños, para el aniversario de boda o para pasar una noche diferente: tu propia lluvia de meteoritos. ALE, una start up japonesa, proyecta el lanzamiento de satélites pequeños que orbitarán alrededor de nuestro planeta y que liberarán «granos» o «bolitas» espaciales.

A medida que estos se precipiten sobre la Tierra darán lugar a fenómenos celestes diferentes, que se reproducirían según demanda, según recoge el blog especializado en Ciencia «IFL Science».


Aparentemente en el proceso de desarrollo de su primer micro satélite para poner a prueba sus «granos» o «bolitas» espaciales, la compañía ALE espera crear una demostración, que pueda rivalizar con las lluvias de estrellas reales. Lena Okajima, CEO de la compañía, ha afirmado que «estoy pensando en oleadas de meteóros que raramente se pueden encontrar en la naturaleza» y ha añadido que aunque es «artificial», lo importante es que «realmente crea belleza que puede impresionar a los espectadores».

La startup nipona ya esta trabajando con científicos e ingenieros de varias universidades de Tokio, y su plan es tener listos los satélites en miniatura para extender una docena de «bolas», con una fórmula química especial. Posteriormente, esta mezcla se dejará caer sobre la Tierra viajando a una velocidad estimada de ocho kilómetros por segundo (cinco millas por segundo), iluminando el cielo, ya que en contacto con la atmósfera se queman. Respecto a los productos químicos con los que rellenar estas «bolas» espaciales la compañía espera que sean capaces de alterar los colores que vemos, como si se tratara de un castillo de fuegos artificiales.

El cielo como pantalla
Okajima ha explicado que «las personas podrían llegar a cansarse de ver estrellas fugades, pero que a esta actividad se le podrían añadir otras sobre el terreno conviertiendo el cielo en una pantalla. Precisamente esta es la mayor atracción de este proyecto como entretenimiento: El espacio como una pantalla».

Pero hay un aspecto científico en todo esto: esto podría ser una extraña oportunidad para estudiar una parte concreta de la atmósfera, a 60 kilómetros de altura. Un área que está demasiado elevada para los globos de aire caliente y baja para los satélites, pero que a través de los compuestos químicos que se arrojen en esta capa atmosférica se podría tener una idea de la temperatura y las densidades. Se estima que el coste de este capricho podría rondar el millón de yenes (unos 8.100 dólares), según el blog especializado en Ciencia IFL Science.

Fuente: ABC

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