miércoles, 23 de septiembre de 2015

Cádiz: zona caliente de ovnis

Cuna de civilizaciones. Es uno de los apellidos que suele acompañar a Cádiz a la hora de venderse, poniendo de manifiesto sus 3.000 años de historia. Pero, ¿sólo civilizaciones de humanos? A pesar de los intentos, de la tecnología y la inversión realizada, aún no se ha despejado la incógnita de si hay vida inteligente más allá de la Tierra, aunque tampoco se puede certificar lo contrario. Y se quiera creer o no la existencia de otros seres, sí hay un hecho innegable: que hay personas que aseguran haber presenciado avistamientos de objetos voladores no identificados (ovnis), incluso de haber mantenido algún tipo de contacto con visitantes.


Pues resulta que de toda España, Cádiz es una de las denominadas zonas calientes. Es decir, uno de los territorios con más testimonios de avistamientos. Además no solo destaca por la cantidad, sino también por la calidad, al existir documentación, informes y material gráfico que acompañan a las historias de personas que aseguran haber presenciado un fenómeno inexplicable.

Por ejemplo, una de las consideradas mejores evidencias de la existencia de ovnis a nivel nacional, es una fotografía realizada en Cádiz en la que se aprecia una supuesta nave encima de la catedral. Además fue publicada en los periódicos de la época que se hicieron eco de un extraña luz en el cielo. Fue en septiembre de 1979 cuando centenares de vecinos del Campo del Sur aseguraron ver una luz que aparecía y desaparecía en el mar y que cambiaba su intensidad. A veces rozaba la costa o se posicionaba en el Castillo de San Sebastián. Todo ello acompañado por extraños apagones y cortes de luz.

El gaditano José Antonio Caravaca lleva 20 años estudiando y diseccionando este tipo de fenómenos y realizó una profunda investigación sobre este hecho, consiguiendo reproducir de manera similar, 30 años después, la fotografía publicada en los medios. «La contaminación lumínica de la zona hizo que se produjera en la parte superior de la fotografía un reflejo paralelo».

Lo que no quiere decir que eso fuera lo que vieron los testigos que hablaban de una luz que se movía. Incluso los periodistas y el propio fotógrafo se asombraron al revelar la imagen, pues no se correspondía con lo que apreciaron esa noche en la que finalmente la fotografía colapsó el avistamiento multitudinario.

Para el ufólogo Caravaca la importancia de Cádiz en cuanto a avistamientos está más que consolidada. «Durante varias décadas del siglo pasado, Cádiz ha sido objeto de numerosos avistamientos y espectaculares encuentros cercanos con ovnis. Por lo que nuestra provincia, a nivel nacional, siempre ha destacado sobremanera como uno de los lugares predilectos para la aparición de los no identificados y sus tripulantes. Sobre todo podemos destacar la extraordinaria y rica fenomenología que se ha registrado en la zona del Estrecho de Gibraltar, que ha podido ser recopilada, en casi su totalidad, por el veterano ufólogo Andrés Gómez Serrano».

Andrés Gómez Serrano comenzó a investigar estos fenómenos hace más de 50 años, tras ser testigo de un avistamiento que le provocó un profundo malestar físico. Desde entonces acumula más de 650 expedientes, con una veintena de casos a los que ha prestado especial atención al ser llamativos.

«Cádiz es sin duda una zona caliente tanto en cantidad como calidad. Yo soy el primer escéptico cuando comienzo a investigar y hay ocasiones en las que te das cuenta que existe una explicación factible, o solo se busca protagonismo, pero otras veces no existe otra más allá de un fenómeno extraordinario. El Campo de Gibraltar y la Bahía de Cádiz son especialmente sensibles».

Ambos investigaron el caso de Juan González Santos, un funcionario que mientras conducía por la carretera de Algeciras a Tarifa en 1981 vio luces en una parte de la calzada. Pensó que era una ambulancia y paró para acercarse al lugar, percatándose que las luces estaban más metidas en el campo. Al seguir avanzando creyó que era una especie de módulo espacial americano que tendría problemas, cuando un rayo lo paralizó.

Pudo ver que era una nave, incluso sus tripulantes, pues en ese estado estuvo varios minutos hasta que se fue el artefacto. Lo que más le llamó la atención fue el silencio que existía en la zona mientras el suceso. Un rasgo que también destacó Antonio Manzano, piloto militar, en otro avistamiento a escasos kilómetros del lugar pero ocurrido en 1959. Estaba de caza y vio un extraño objeto quedándose paralizado y todo en silencio, a pesar de ser un lugar con cortijos llenos de perros. Su reloj, un Longines, se paró a las tres de la mañana cuando ocurrió todo, y no volvió a funcionar.

El chófer de Diputación

Otro caso que tuvo gran trascendencia nacional fue lo que le pasó al chófer del presidente de Diputación en 1974. Cristóbal Muñoz dejó al responsable provincial, por aquel entonces Antonio Barbadillo, en su casa y a la vuelta en la carretera de Sanlúcar a El Puerto vio a una persona andando por la cuneta de la que salió un halo de luz, mientras el coche se zarandeaba por unos segundos.

Por otro lado existe la teoría de que la Bahía de Cádiz es una especie de base sumergida para ovnis. Las especulaciones se dispararon con el descubrimiento de un cráter cerca del puente Carranza, ya que al aparecer en una de las inmersiones se encontraron huellas extrañas en el fondo. En la Caleta hay otra fosa submarina, una zona en la que testigos ven entrar y salir luces.

Encuentros de repercusión nacional e internacional, como la transformación de unos extraños seres en humanos (como turistas nórdicos o alemanes de unos dos metros) visto por varios jóvenes en Conil tras salir del agua en 1989, avistamientos múltiples y multitud de casos publicados. Cádiz también cuenta con una amplia historia en el mundo de la ufología.

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