miércoles, 23 de septiembre de 2015

La luna Encélado de Saturno alberga un gran océano de agua líquida bajo su corteza helada

Ellen Stofan, unas de las responsables científicas de la NASA, cree que en tan sólo una década podrían llegar a encontrar vida fuera del Sistema Solar. Así lo manifestó hace unos meses, a la vista de los hallazgos que están haciendo en lunas de otros planetas misiones robóticas como Galileo o Cassini-Huygens, en la que participan la NASA, la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Espacial Italiana (ASI).

Las observaciones y mediciones realizadas con estas naves espaciales no tripuladas están permitiendo a los científicos detectar agua en diferentes estados en estos mundos. Encélado, uno de los satélites de Saturno, se perfila como uno de los candidatos para albergar algún tipo de vida, no necesariamente como la conocemos en la Tierra. Y si ya sabían que Encélado albergaba un gran océano líquido bajo su superficie helada, un nuevo estudio publicado esta semana revela que esa masa de agua está más extendida de lo que pensaban.


Según sostiene esta investigación, que también ha sido realizada con datos de la sonda Cassini de la NASA, ese océano líquido es global y abarcaría casi toda su superficie. Hasta ahora, y basándose en análisis previos recabados por la misma nave, los científicos pensaban que había una masa de agua con forma de lente en la región del polo sur de Encélado. Pero los datos gravitacionales recopilados durante varios sobrevuelos por esta región polar sugerían la posibilidad de que esa masa de agua subterránea fuera global. Una teoría que ahora han confirmado a través de imágenes captadas por Cassini, que entró en la órbita de Saturno el 30 de junio de 2004.

Llegar a esta conclusión «ha requerido años de observaciones y cálculos que han implicado una gran variedad de disciplinas», dice Peter Thomas, miembro del equipo de la Universidad de Cornell que se encarga de las imágenes de Cassini y autor principal de este estudio, publicado en la revista Icarus.

Así, analizaron imágenes tomadas durante más de siete años por la sonda. Hicieron mapas detallados para situar con exactitud las diversas características geológicas, sobre todo cráteres, y poder medir así los cambios en la rotación de la luna con gran precisión. Y a partir de ahí detectaron que Encélado tiene un bamboleo, muy pequeño pero medible, mientras se mueve alrededor de Saturno. Según explica la NASA, debido a que la forma de esta luna helada no es una esfera perfecta y a que va variando ligeramente la velocidad a la que orbita el planeta (a veces se mueve más rápido y otras, más lento), el gigante Saturno va empujando sutilmente a su luna a medida que rota. Los científicos creen que la explicación para ese bamboleo es la existencia de una gran masa de agua líquida global que separa la superficie de la luna de su núcleo rocoso.

El hallazgo implica que las emanaciones de vapor de agua, las partículas de hielo y las moléculas orgánicas que Cassini ha observado procedentes de las fracturas detectadas cerca del polo sur son alimentadas por esta extensa reserva de agua líquida. Sin embargo, sigue siendo un misterio para los astrofísicos el hecho de que ese gran océano siga estando en estado líquido y no se haya congelado. Entre las hipótesis que barajan para explicar este fenómeno -y que pondrán a prueba en próximos estudios-, figura la posibilidad de que las mareas causadas por la gravedad de Saturno esté generando más calor en Encélado del que previamente estimaban.

El próximo 28 de octubre está previsto que Cassini haga un acercamiento a Encélado y se sitúe a sólo 49 kilómetros de su superficie, del que se espera obtener más información.

Pero Encélado no es el único cuerpo del Sistema Solar en el que los científicos han detectado la presencia de agua. Por ejemplo, en Titán, la mayor luna de Saturno, han encontrado puntos en común con la Tierra, como ríos, lagos, canales, dunas, nieve, nubes, montañas y posiblemente volcanes, hallazgos que ofrecen a los científicos la posibilidad de entrever cómo pudo ser la Tierra antes de que se desarrollara y evolucionara la vida.


Por otro lado, se cree que Ganímedes, la mayor luna de Júpiter, alberga más agua líquida que la Tierra. Su océano subterráneo fue descubierto por el telescopio espacial Hubble de forma indirecta, observando la actividad de sus auroras y, a través de ellas, de su campo magnético.


También en el interior de Europa, otra de las 65 lunas conocidas de Júpiter, han encontrado indicios de que alberga grandes océanos que podrían ser o haber sido en el pasado el hogar de microorganismos como los que se encuentran en ambientes extremos de la Tierra. La misión europea JUICE será lanzada en 2022 con el objetivo de estudiar las lunas de Júpiter y comprobar si científicos como Ellen Stofan están en lo cierto.

Fuente:
El Mundo

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