miércoles, 16 de diciembre de 2015

Por qué al Partido Comunista de China no le gustan las películas de fantasmas

Puede que la última película del famoso director mexicano Guillermo del Toro, Crimson Peak (La cumbre escarlata), nunca se estrene en China. No ha sido aprobada por los organismo de calificación cinematográfica.

¿Por qué?
Entre otras cosas, por una razón que en occidente podría causar incluso risas: aparecen fantasmas... Y esto va en contra de los principios seculares del Partido Comunista.

Pero la artista china y fanática del horror, Aowen Jin, cree que hay más. Este es su testimonio:

"Cuando tenía 8 años mi tío me llevó al cine a ver una película que resultó ser de terror.

En inglés se llamaba Painted skin y contaba la historia de un académico seducido por un fantasma que tenía la piel de una bonita mujer. En lugar de consumir al estudioso, el fantasma se enamoró, pero el académico fue persuadido por un monje de destruirlo.

Las restricciones de edad en los cines chinos fueron casi inexistentes hasta los 90, y siendo demasiado jóvenes vimos algunas de las películas orientales y occidentales más chocantes.
Aunque pasé la mayor parte de mi infancia constantemente asustada por el horror de esa película, la historia trágica y triste que contaba se imprimió en mi mente.

Fue para mí una introducción al mundo del horror, una pasión que me acompaña hasta el día de hoy y he seguido en películas, series de televisión, cómics y libros.

Una cultura de fantasmas

Por eso cuando me mudé a Occidente me sorprendió que hubiera películas de fantasmas muy conocidas, pero que estaban prohibidas en China.

Sabía que no podían ser más viscerales y aterradoras que las que había visto en mi niñez, así que intenté descubrir por qué las prohibían.

Algunas razones eran obvias: en mi país el sexo es todavía un tabú, así como los temas extremos religiosos o espirituales, o el contenido que critica mucho la cultura china, la gente y especialmente el gobierno.

¿Pero los fantasmas?
Los fantasmas tienen un papel prominente en la cultura china, el folclore, la mitología y la leyenda, y lo han tenido durante miles de años.

Cada año tenemos un Festival de Fantasmas para dar la bienvenida a los muertos de la familia, y la literatura clásica más famosa está llena de temas de figuras fantasmales.

Liao Zhai Zhi, percibido como el mejor ejemplo de la escritura de cuentos chinos, combina 491 historias individuales de fantasmas.
Pero como muchas cosas en mi país, los fantasmas no son tan simples como parecen.

En la literatura e historia chinas, han sido una metáfora, y los perversos simbolizan a menudo a los funcionarios corruptos del gobierno.

Las historias sobre ellos se convirtieron en una herramienta política que cualquiera podía usar y que se hizo difícil de controlar por el gobierno.

Prohibir las historias de fantasmas suena casi absurdo e irrisorio en Occidente, pero lleva consigo un miedo histórico y arraigado por parte del gobierno hacia su propio pueblo.

Los criterios por los que estas películas son censuradas han sido increíblemente inconsistentes a lo largo de los años, pero como artista que trabaja con frecuencia en China, he visto que la rigidez de los censores se asocia a grandes rasgos con el liderazgo cambiante del Partido Comunista.

Los líderes a menudo o bien liberalizan las artes o las hacen más conservadoras.

Esto pasa con cada cambio de líder, pero por ahora parece ganar el tema conservador, ya que el presidente Xi Jinping continúa con una cruzada moral.

Por eso, la prohibición reciente de la última película gótica de Guillermo del Toro llega en un momento en el que el gobierno está también recortando muchas series clásicas chinas de televisión.

Y en mi opinión, es más probable que los censores tuviesen problemas con los temas del incesto y el sexo que con los fantasmas.

Ingresos fundamentales

Los ingresos por taquilla en China superarán pronto a los de Estados Unidos y el éxito en este país puede significar el éxito o la caída de una película.

Cada vez más frecuentemente, vemos filmes occidentales que tienen personajes chinos, reflejos positivos sobre el gobierno de Pekín o incluso ediciones especiales diseñadas para el mercado chino, como el último episodio de la trilogía de Piratas del Caribe.

Las empresas de producción de China financian a menudo grandes éxitos de Hollywood, y esta tendencia seguirá creciendo a medida que crece el mercado, lo que significa, por un lado, que los deseos de los censores chinos tendrán más impacto en la producción, pero también que se verá mucha más polinización cruzada y colaboración en el futuro.

La gran pregunta para Xi, al igual que sucede en Occidente, es cuán efectiva puede ser la censura en la época de internet.

Cada vez más, mis amigos y colegas chinos ven y comparten películas online, a través de descargas ilegales, con poco respeto por los derechos de autor.

Es extremadamente difícil censurar canales como éste, y una pequeña encuesta a mis amigos en la red social WeChat me mostró que el 25% ya han visto Crimson Peak.

Muchos ni siquiera sabían que se había prohibido en los cines".

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