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viernes, 22 de septiembre de 2017

Confirman que los rayos cósmicos vienen de más allá de nuestra galaxia

Llegan de lo más profundo del espacio casi a la velocidad de la luz, y golpean continuamente la Tierra con una energía cien veces mayor que la de nuestros más poderosos aceleradores. No son partículas individuales, sino núcleos atómicos completos, que al llegar a la atmósfera provocan auténticas cascadas de partículas que "riegan" la superficie del planeta. Los rayos cósmicos de alta energía se conocen desde hace más de 50 años, pero están rodeados de profundos misterios. Nadie sabe de dónde vienen, ni siquiera si proceden de dentro o de fuera de nuestra propia galaxia. Y tampoco se sabe qué tipo de evento o catástrofe cósmica es capaz de acelerar un núcleo atómico completo hasta una velocidad cercana a la de la luz.

Ahora, y tras doce años de estudio ininterrumpido, un consorcio internacional compuesto por más de 400 investigadores de 18 países y 100 instituciones diferentes ha conseguido, por primera vez, confirmar que los rayos cósmicos de alta energía que bombardean la Tierra se originan fuera de nuestra Vía Láctea. En un artículo que acaba de publicar la revista Science, los científicos describen cómo lograron detectar una anisotropía, una asimetría en la distribución de las direcciones de llegada de los rayos cósmicos en el momento en el que impactan con la atmósfera terrestre.

Fue así como pudieron determinar que la dirección predominante en el momento de la llegada apunta a una amplia zona del cielo, pero se desvía en unos 90 grados de la dirección que deberían tener si los rayos cósmicos procedieran de nuestra propia galaxia. La distribución de las direcciones de llegada constituye un importante primer paso para averiguar exactamente dónde se originan.


Los investigadores consiguieron sus resultados utilizando el mayor detector de rayos cósmicos jamás construido, el Observatorio Pierre Auger, en Argentina. Y dado que los rayos cósmicos de alta energía (los de más de dos julios) llegan a la Tierra con muy poca frecuencia (1 al año por cada km. cuadrado de superficie), el observatorio ha sido construido para observar al detalle un área de 3.000 km. cuadrados, lo que le permite registrar un notable número de eventos.

En cierta ocasión, el astrónomoCarl Sagan dijo: "El nitrógeno de nuestro ADN, el calcio de nuestros dientes, el hierro de nuestra sangre, el carbono de nuestras tartas de manzana, se fabricaron en el interior de estrellas que colapsan. Estamos hechos de materia estelar". En otras palabras, comprender los rayos cósmicos y averiguar de dónde proceden nos ayudará a responder cuestiones fundamentales sobre el origen del Universo, las galaxias y nuestra propia existencia."Existen otras evidencias -afirma Gregory Snow, coordinador del proyecto en el Observatorio Pierre Auger- pero yo diría que este trabajo realmente confirma que la mayor parte de las partículas de rayos cósmicos de alta energía no proceden de la Vía Láctea".

Sin embargo, y a pesar de que el hallazgo confirma el origen extragaláctico de los rayos cósmicos, sigue sin aclararse cuál es exactamente su procedencia. Eso es algo que queda para las investigaciones que se sucederán en los próximos años.

Fuente:  EuropaPress


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